Esta ruta recorre la parte más occidental de la zona de los Montes Torozos, para conducirnos hasta los dominios vallisoletanos de la D.O. Toro. Más que nunca el interés por el vino encuentra el maridaje perfecto en una de las comarcas de mayor riqueza patrimonial de la provincia, donde encontraremos joyas de la arquitectura mozárabe, magníficos castillos, monasterios, villas amuralladas que guardan la memoria de la tradición en sus museos y conjuntos urbanos que han conservado la pátina del tiempo en sus calles y en sus plazas.
El Duero, que vertebra la provincia, vuelve a ser protagonista de nuestros viajes en torno al vino, y seguiremos su curso para descubrir el gran meandro que describe en Castronuño, que alberga uno de los Espacios Naturales más singulares de nuestra Comunidad. Hasta que le veamos desaparecer en tierras zamoranas seguirá prestando su benéfica influencia a los viñedos donde madura la Tinta de Toro, esencia de unos vinos que han mantenido su casta primitiva, y de cuya elaboración seremos privilegiados testigos.
Wamba
Saldremos de Valladolid y seguiremos la Va-514 durante 17 kilómetros para llegar a Wamba. El único topónimo español en "w" recuerda la coronación en el siglo VII del hijo de Recesvinto, un ya anciano Wamba. De aquella época se conservan vestigios en la iglesia de Santa María, que es un ecléctico compendio de estilos: desde el mozárabe del crucero y la cabecera o el románico del cuerpo principal -en el que se conservan valiosos capiteles esculpidos-, hasta el gótico, incluyendo un altar romano dedicado a Júpiter. En el interior veremos un Cristo policromado renacentista con influencia de la escuela de Berruguete, y de entre los retablos podemos destacar el de dos cuerpos de estilo plateresco con pinturas del XVI. La iglesia conserva uno de los mayores osarios de la península.
Torrelobatón
Seguiremos la misma ruta (Va-514) durante 12 kilómetros para llegar a Torrelobatón, localidad donde la historia ha tenido no pocos capítulos, desde los primeros asentamientos hasta el sitio de las fuerzas comuneras en febrero de 1521.
Torrelobatón ha conservado un interesante conjunto urbano en el que no faltan buenos ejemplos de arquitectura tradicional con casas de piedra -algunas de ellas blasonadas-, ladrillo y adobe, en torno a una plaza mayor erigida entre los siglos XVI y XVII. Pero es el castillo lo que da su carácter diferencial al municipio. Construido en el XIII y reformado en el XV, se alza sobre planta cuadrada, con una singular Torre del Homenaje con ocho anillos en vez de almenas en una esquina, dejando las restantes para tres torres cilíndricas más pequeñas. Antaño cercado por una muralla exterior, de la que hoy sólo quedan algunos retazos, formaba parte de un anillo defensivo que rodeaba toda la villa, de una de cuyas puertas se conservan restos en la plaza Mayor. Actualmente alberga un Centro de Interpretación del Movimiento Comunero.
Torrelobatón cuenta además con un templo mudéjar -XVI-, dedicado a Santa María; posee elementos del XV, como la portada de la Epístola, apuntada y con arquivoltas; y del XVIII, como las bóvedas de arista y de cañón profusamente decoradas. En el interior encontraremos un notable conjunto de retablos entre los que destaca el magnifico retablo mayor y el del lado del Evangelio, de estilo plateresco del segundo cuarto del siglo XVI, perteneciente a la escuela palentina de seguidores de Alonso Berruguete.
Torrelobatón cuenta también con una ermita del siglo XV dedicada al Cristo de las Angustias, y podemos descubrir los restos de dos iglesias más, del XV y del XVI .
San Cebrián de Mazote
La VP-5605 nos conduce hasta San Cebrián de Mazote, a apenas 13 kilómetros. La localidad conserva una de las joyas del mozárabe de la cuenca norte del Duero, la basílica de San Cipriano, construida en el siglo X en sillería y mampuesto. Consta de tres naves separadas por arcos de herradura apoyados en columnas de espléndidos capiteles corintios; el mismo tipo de arco se emplea en las ventanas que se abren en el muro, de las cuales las del Evangelio son originales. Entre la imaginería destacamos la Virgen de la Asunción del XVI, -obra de Manuel Álvarez- procedente del retablo de la Santa Espina; un Cristo yacente de la escuela de Gregorio Fernández y un San Juan Bautista de principios del XVII de la escuela de Pedro de la Cuadra. En el lado de la Epístola veremos una pila de agua bendita que aprovecha un capitel mozárabe, como el bloque de piedra esculpido con bajorrelieves que se guarda en el pórtico.
La Santa Espina
Tomaremos la VP-5003 para llegar a 8 kilómetros hasta la Santa Espina, pedanía de Castromonte, que alberga un monasterio homónimo cercado por una gran muralla construida en 1550, junto a al embalse del Bajoz en un paraje de espectacular belleza, poblado de robles, encinas y pinos. En los aledaños del monasterio podemos visitar el Centro de Interpretación de la Vida Rural que muestra una colección de objetos relacionados con la vida campesina de los siglos XIX y XX.
Fundado a mediados del siglo XII por monjes cistercienses bajo la protección de Doña Sancha de Castilla -hermana de Alfonso VII- y llamado antiguamente de San Pedro de Espina, razón por la cual puede verse sobre la puerta un escudo con la corona de espinas y las llaves del apóstol. Su Iglesia data del siglo XIII, aunque presenta elementos del XVI y del XVIII, como la fachada flanqueda por dos esbeltas torres rematadas con linternas; el altar mayor alberga un retablo procedente del Monasterio de Santa María de Retuerta. Una de las capillas interiores que guarda los restos de los fundadores, data del siglo XIV y exhibe una magnífica bóveda estrellada. Pero tal vez la más notable es la conocida como Capilla de la Reliquia, que guarda una de las espinas de la corona de Jesucristo, donada por Doña Sancha, quien, a su vez, la había conseguido del monarca francés Luis el Joven, poseedor de la mitad de la corona.
El cenobio conserva una impresionante sala capitular del siglo XII, que se cuenta entre las mejores ejemplos del Císter peninsular. De la misma época datan la sacristía, la biblioteca y uno de sus dos claustros -reformado en el XVII-; el otro, hoy hospedería, data del XVI.
Urueña
A diez kilómetros, siguiendo la VP-5005 llegamos Urueña, mirador natural sobre la llanura, alzado en los páramos del confín de los Montes Torozos. Declarada Monumento Histórico Artístico, es uno de los recintos amurallados mejor conservados de la provincia, cuyos orígenes se remontan a los tiempos de la repoblación, siendo rey Sancho III.
La muralla, de mampostería, cuenta con cubos semicilíndricos y con dos puertas; desde la Puerta de la Villa a la vista de la llanura se aúna la contemplación de la singular ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, magnífico ejemplo del románico lombardo que exhibe la decoración característica de pilastras planas y arcos Ciegos.
El castillo, erigido en el siglo XIV en uno de los ángulos de la muralla, conserva casi intacto su recinto de mampostería y sillares con cubos cilíndricos. La construcción de la Iglesia de Santa María del Azogue, en piedra, data de los siglos XVI-XVII: consta de una nave con cubierta de madera, y de un gran ábside poligonal; su retablo mayor sigue la tipología iconográfica de Gregorio Fernández.
Urueña suma a sus atractivos el haberse convertido en la primera Villa del Libro de España, punto de encuentro entre profesionales y visitantes ordenado en torno a dos ejes, las librerías repartidas por las callejuelas medievales y el Centro e-LEA, un espacio para la lectura, las escritura y sus aplicaciones. Cuenta con un área expositiva y museística en la que se muestran elementos y utensilios de la lectura y la escritura a lo largo de la historia y con un espacio para conferencias y encuentros. Dispone además de un área pedagógica equipada con biblioteca y mediateca y un espacio para la investigación y la documentación. Un agradable paseo por la villa amurallada nos permitirá conocer las librerías, y los talleres dedicados a la caligrafía, el grabado y la encuadernación que conforman el proyecto turístico-cultural de esta singular Villa del Libro.
La localidad cuenta además con un conjunto museístico único. Podemos iniciar nuestro recorrido en el Centro de Interpretación "Villa de Urueña", y contiuarlo en la Casona de los Mayorazgos, donde se ubica el centro etnográfico Joaquín Díaz, que alberga interesantes colecciones de instrumentos musicales, juguetes además de una biblioteca, etc. Cerca, el Museo de Campanas, único en Europa, guarda piezas de entre los siglos XV y XIX. Existe también un Museo de la Música que alberga la colección de Luis Delgado, y recientemente se ha inaugurado un Museo del Gramófono en la antigua Sala de Exposiciones Mercedes Rueda: es el primero de su género en España y muestra una colección de 70 piezas esencial para el conocimiento de la historia del sonido grabado a lo largo de más de setenta años.
Tiedra
Descendemos hacia el sur siguiendo el curso de la VP-5003 hasta enlazar con la A-6 y tomamos la salida de Tiedra, a la que llegamos por la VP-6605: 14 kilómetros en total. Ya vacceos y romanos dejaron sus huellas en Tiedra, como demuestran los restos encontrados: ídolos, monedas, vasos, cerámicas.
Un paseo por sus calles nos descubrirá una plaza mayor porticada, una iglesia renacentista y una ermita construida en el XVIII. Pero tal vez lo más destacado de su patrimonio sea su magnífico castillo, construido entre los siglos XI y XII, que formaba parte de la linea defensiva de los Montes Torozos; es una torre de sillería maciza con varios pisos abovedados rodeada de un recinto defensivo hexagonal de poca altura. Se han conservado los matacanes.
Por su parte la iglesia del Salvador, XVI-XVII, cuenta con una sola nave. Destaca su retablo mayor de comienzos del XVII, de estilo manierista; en el retablo de la Epistola exhibe un magnífico Crucificado manierista de finales del XVI. Y la ermita, dedicada a Nuestra Señora de Tiedra, -cuya imagen preside el retablo mayor- es un edificio barroco del XVIII. Adosada a ella se conserva la hospedería del XVII, con un hermoso patio porticado.
Tiedra es conocida por su cerámica: aún encontramos artesanos que elaboran el famoso cántaro de novia de ocho asas, que los novios regalaban a las novias para sellar su compromiso.
Pedrosa del Rey (3 bodegas, 2 visitables)
Desde Tiedra seguimos hacia el sur para llegar a Pedrosa del Rey: son 18 km que transcurren por el límite de las provincias. Destacamos en la localidad sus edificios religiosos: la iglesia de la Santa Cruz, conserva una torre en sillería del XVI, la ermita de la Virgen de la Gracia, patrona de la localidad, de la misma época, y la iglesia de San Miguel Arcángel -XVI-XVIII-, que alberga un retablo con notables pinturas del Maestro de Pozuelo.
Los dos Villaester, de Arriba y de Abajo, que encontramos en su término, nos introducen en los territorios vallisoletanos de la D.O. Toro a través de tres bodegas, dos de las cuales son visitabIes, ambas se encuentran rodeadas de viñedos:
En Villaester de Abajo, arropada por viñedos centenarios, encontramos Bodegas Industria Alimentaria Vicente, fundada en 2002, que recorreremos guiados por su enólogo. Y casi en frente, al otro lado de la autovia A-ll, ya en el pago de Villaester de Arriba, la Bodega 5ietecerros, enclavada en una explotación agraria de 500 has., de las cuales 50 se han dedicado a la viticultura.
San Román de Hornija (4 bodegas. 3 visitables)
Llegamos a San Román de Hornija, a 13 Km -por la VP7703- de Pedrosa, desde Villaester de Abajo, a través de huertas, regadíos y viñedos. Y encontramos el pueblo casi en la confluencia del Hornija con el Duero, crecido en el antiguo asentamiento de un priorato del monasterio benedictino de San Benito de Valladolid. La parroquia se erigió sobre la antigua iglesia monacal. Se trata de un edificio de ladrillo, piedra y tapial que ha conservado algunos restos de las dependencias monásticas, como las cinco columnas de mármol con capiteles corintios y toscanos.
Otros restos más antiguos. de origen mozárabe, corresponden a la construcción primitiva del siglo X: dos capiteles corintios opuestos por la base que hacen las funciones de pila bautismal. Se ha conservado también una columna mozárabe de fuste estriado y capitel corintio que soporta el púlpito. En el lado del Evangelio se ha habilitado una capilla-museo para albergar los restos del rey Chindasvinto y su esposa Reciberga.
- En el casco urbano encontraremos Bodegas Serafín Moya, un conjunto de edificaciones a lo largo de las cuales iremos descubriendo los secretos de la elaboración del vino; en una de las naves, reposando hasta los días de la vendimia se guarda la primera vendimiadora que se introdujo en España en el año 1989.
- Rodeadas de viñedos elaboran sus vinos: Bodega Rejadorada -cuyo nombre se inspira en la historia medieval toresana- cuenta con una sugerente propuesta enoturística ya que complementa las visitas a su bodega con la recepción de los visitantes en el Palacio de Monroy -datado en el siglo xv- ubicado en la vecina Toro. Allí, en una bodega subterránea tradicional, maduran sus vinos en 500 barricas de roble.
Al otro lado del pueblo, elevada sobre una ladera de suave pendiente, se enclava Bodegas Elías Mora, -antes Dos Victorias-. Toma su nombre del antiguo propietario del viñedo estratégicamente enclavado entre el Duero y el Hornija, que recorreremos antes de catar sus vinos en el singular espacio habilitado para ello.
Villafranca de Duero (2 bodegas, visitables)
La localidad, que debe su nombre a las repoblaciones por parte de gentes de origen francés en el siglo XI, se encuentra en la orilla izquierda del río Duero y casi a los pies del embalse de San José. En su moderna iglesia parroquial, dedicada a Santa María Magdalena, se conserva un magnifico Crucificado románico del siglo XII y una imagen de la patrona que data del siglo XVI.
Como comarca vitivinícola favorecida por la cercana presencia del Duero, es el único municipio peninsular en el que confluyen dos denominaciones de origen; la D.O. Toro, mayoritariamente extendida por el sudeste de la vecina Zamora, cuenta a Villafranca entre sus municipios adscritos. Pero también la 0.0. Rueda, llega hasta la frontera provincial, dándose la curiosa circunstancia de bodegas que elaboran sus vinos bajo ambas certificaciones.
Dos son las bodegas que podemos visitar en la localidad, ambas apartadas del casco urbano y rodeadas de viñedos: En la finca de Los Prados, Bodega Taurino, que ostenta en su nombre el orgullo de una familia estrechamente vinculada al mundo de toreo a través del matador Leandro Marcos, hijo del propietario. La sala en la que nos reciben se encuentra profusamente decorada con motivos "taurinos", pintoresco marco para degustar sus vinos.
La otra bodega, Jacques et François Lurton, pertenece a un grupo internacional que elabora vino en las principales comarcas vitivinicolas del mundo: Argentina, Chile, Francia, Australia y España. Su bodega de Villafranca, ubicada en las suaves colinas próximas al Duero, es un edificio donde la sobriedad que impone la funcionalidad no está reñida con la elegante calidez de los interiores.
Castronuño: (1 bodega. visitable)
Nuestra ruta nos conduce hasta el extremo más meridional de la Zona Montes Torozos: Castronuño, en el Alto de la Muela, ocupando lo que sería un antiguo castro posteriormente romanizado. El patrimonio de la localidad cuenta con un edificio de singular valor arquitectónico, la ermita del Santísimo Cristo de San Juan; destaca su portada principal, bajo un rosetón circular, abocinada y bellamente decorada. La cabecera muestra un ábside de tambor en el que se abren tres ventanas apuntadas con arquivoltas. Tras sus gruesos muros de sillarejo, una única nave dividida en dos tramos por un arco sobre semicolumnas adosadas. El retablo mayor es barroco -XVIII-, aunque alberga un Cristo del XIV y un San Juan Bautista del XVI.
En su término y en el entorno del embalse de San José se ubica el espacio natural de las Riberas de Castronuño, única reserva natural en Valladolid perteneciente a la Red de Espacios naturales de Castilla y León: se trata de un ecosistema palustre de gran interés medioambiental y ornitológico.
También encontramos viñedos y una bodega que elabora sus vinos allí: la encontramos casi escondida en el pinar, ubicada en un antiguo apeadero de Renfe, rehabilitado con gusto por los propietarios. Se trata de Finca La Rinconada, cuyos vinos blancos llevan el sello de la D.O.Rueda.
Tordesillas
Casi equidistante de Castronuño y la capital vallisoletana, llegamos a Tordesillas, una de las villas más emblemáticas de nuestra provincia. Escenario de la historia desde la Reconquista; en ella se entrevistaron -1180- Fernando 11 de León y Alfonso VIII de Castilla para firmar la paz entre sus reinos. A mediados del siglo siguiente Alfonso X le concede un Fuero Real. En el XIV Alfonso XI inicia la construcción del Palacio Real que continuará su hijo, Pedro I el Cruel, cuya hija mayor, doña Beatriz, funda por deseo de su padre -1363- el Monasterio de Santa Clara. Enrique III, Juan II, Enrique IV estuvieron vinculados a la villa y la reina Juana I de Castilla allí estuvo enclaustrada durante casi cincuenta años. Pero tal vez el acontecimiento histórico más relevante fue la firma del Tratado de Tordesillas, en 1494, en las llamadas Casas del Tratado, actual sede de la oficina de turismo, del museo y de la Exposición de Maquetas Grandes Miniaturas que recuerda tan importante acontecimiento. Y así la historia ha ido dejando su huella hasta nuestros dias, pues fue también en Tordesillas -1983- donde se constituyeron las primeras Cortes Autonómicas de Castilla y León.
El recorrido de sus calles puede comenzar en la Plaza Mayor porticada, de trazado renacentista. La iglesia de San Antolín -BIC desde 1998-, construida en piedra y ladrillo entre finales del XVI y principios el XVII, tiene una sola nave dividida en tramos con capillas laterales; la de los Alderete se erigió durante el XVI en estilo gótico flamenco; su valioso retablo alberga esculturas de Juan de Juni. El templo en la actualidad alberga un museo que exhibe las mejores piezas de las iglesias de la localidad. La esbelta torre de la iglesia de Santa Maria -igualmente BIC desde 1983- destaca entre los tejados: de origen gótico, se concluyó durante el clasicismo. Consta de una nave cubierta con bóveda de cañón con lunetas. Gótica es también la iglesia de San Pedro a la que se accede a través de dos puertas abiertas a ambos lados del edificio, a cuyos pies, se levanta la torre de piedra y ladrillo rematada por chapiteles de pizarra. Las iglesias más antiguas de la localidad son la de Santiago y la de San Juan, actualmente cerradas al culto.
También fue declarado BIC y forma parte del Patrimonio Nacional, el Real Monasterio de Santa Clara, joya del mudéjar obra de artistas toledanos, cuyas dependencias palaciegas se adaptaron al uso monacal. La iglesia, gótica, se construyó en la segunda mitad del siglo XIV. En su interior destaca el impresionante artesonado mudéjar decorado con lacerías y piñas mozárabes, así como el retablo mayor renacentista realizado en alabastro. En el lado del Evangelio se abren tres capillas: la de los Saldaña es uno de los conjuntos góticos más espectaculares de la provincia de Valladolid. Junto al monasterio se conservan los baños árabes, realizados según los patrones islámicos andaluces y levantinos del siglo XI, con complejos sistemas de hipocaustos.
El conjunto patrimonial se enriquece con varios conventos, hospitales y ermitas: los restos del convento de San Francisco, el del Carmelo y los Hospitales de Peregrinos y Mater Dei -fundado en 1467, conserva un hermoso claustro porticado del siglo XVI, época en que se construyó la nueva iglesia-. Las ermitas están dedicadas a las Angustias -en la que destaca la portada con arco de medio punto y el pórtico de madera-, a la Virgen de la Peña, patrona de la localidad, y a San Vicente.
La villa guarda otros atractivos como el emblemático puente medieval sobre el río Duero, sus numerosas casonas y palacios blasonados que jalonan las viejas calles de trazado medieval. Finalmente destacaremos la artesanía tordesillana, que cuenta incluso con un taller de restauración de órganos. De visita obligada es el Museo y Centro Didáctico del Encaje de Castilla y León, que contiene colecciones de bordados, encajes e indumentaria: un interesante conjunto de piezas datadas entre el siglo XVI y la actualidad procedentes de toda Europa, destacando los de Castilla y León y el Museo de la Radio.
Simancas
En nuestro camino hacia Valladolid llegamos a Simancas -Conjunto Histórico Artístico- emplazamiento habitado desde la prehistoria. También los romanos dejaron su huella, aún presente en el puente sobre el Pisuerga o en los numerosos vestigios de su vida cotidiana hallados en la necrópolis tardorromana descubierta en la villa, como los famosos cuchillos "tipo Simancas" de uso cinegético.
El elemento más caracteristico, no obstante, es el castillo que alberga el Archivo, fundado por Alonso Enríquez, Almirante de Castilla -finales del XV- y posteriormente incorporado a la Corona por los Reyes Católicos; fue cárcel durante el reinado de Carlos V, hasta que, a mediados del XVI se inicia su adecuación como archivo, interviniendo arquitectos de la talla de Juan de Herrera y Francisco de Mora o, ya en el XVIII Juan de Villanueva yVentura Rodríguez. Estas intervenciones se han venido realizando hasta la actualidad, lo que ha permitido un estado de conservación espléndido.
Otro edifico destacado es la iglesia del Salvador, del siglo XVI, a cuyo interior se accede a través de una puerta flanqueada por arcos flamígeros cruzados. Consta de tres naves y planta de salón, con apoyos cilíndricos sobre los que cargan las bóvedas de crucería estrellada. Conserva un Crucificado del XVII de la escuela de Gregorio Fernández y una Inmaculada del XVI. Su torre muestra trazas románicas del XII, que dan cuenta de la importancia del templo en la alta Edad Media.
Arroyo de la Encomienda
Antes de regresar aValladolid, y a tan sólo 5 Km. de Simancas, entraremos en Arroyo de la Encomienda, para detenernos en su iglesia románica dedicada a San Juan Evangelista, uno de los monumentos más importantes de la provincia. Data de mediados del XII y su origen está vinculado a la Encomienda de Wamba. Es una pequeña construcción de piedra, con una sola nave encabezada por un presbiterio recto y un ábside semicircular; en el exterior muestra tres paños con ventanas saeteras y la cornisa exhibe la profusa decoración vegetal de los modillones que sostienen el vuelo. La portada, que se abre en el lienzo sur, tiene seis roscas de arco que descansan sobre columnas. Los capiteles se hallan magníficamente ornamentados con motivos vegetales y animales, recurrentes en la iconografía románica. El interior se compone de tres espacios escalonados: una nave de dos tramos con bóveda de ladrillo, el presbiterio de menor anchura cubierto con bóveda de cañón, y el ábside de luz aún más reducida.
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