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10

sep

2010

La Diputación de Valladolid celebra el Día de la Provincia 2010 en el Teatro Zorrilla con la presencia de los 234 alcaldes/as y otros representantes de la sociedad vallisoletana

El presidente, Ramiro Ruiz Medrano, ofrece un discurso institucional de agradecimiento a todos los colaboradores y grupos políticos por estos 17 años como presidente, en un clima de diálogo y consenso, además de resaltar la figura de los alcaldes, el papel vigente de las Diputaciones, sin olvidar reclamar al Estado y la Junta la atención a los municipios

La Diputación de Valladolid celebra el Día de la Provincia 2010(VALLADOLID, 10 DE SEPTIEMBRE DE 2010).- La Diputación de Valladolid celebra con los 234 alcaldes y alcaldesas de la provincia –acompañados por representantes de la Corporación Provincial, de las otras instituciones, representantes de la vida económica, social, cultural y de los medios de comunicación- a participar hoy viernes, 10 de septiembre de 2010, a las 18,15 horas, en el rehabilitado Teatro Zorrilla (Plaza Mayor de Valladolid), en los actos del Día de la Provincia 2010.

Tras la recepción oficial en el vestíbulo del Teatro Zorrilla de los alcaldes e invitados en general –acompañados por una entradilla de danza y música tradicional por grupos de la provincia-, comienza el acto con actuación folclórica en el escenario a cargo de integrantes de grupos de danza de Cabezón de Pisuerga, Zaratán, Cigales y San Martín de Valvení.

La Diputación de Valladolid celebra el Día de la Provincia 2010 La Diputación de Valladolid celebra el Día de la Provincia 2010

La Diputación de Valladolid celebra el Día de la Provincia 2010 A continuación realiza el tradicional discurso institucional el presidente de la Diputación de Valladolid, Ramiro Ruiz Medrano –será su último acto de este mandato y, como él mismo ha anunciado, como presidente de la institución tras dieciocho años cuando termine esta legislatura-, quién agradecerá la colaboración de personas, grupos políticos y colectivos a lo largo de estos 17 años como presidente, en un clima de diálogo y consenso, además de resaltar la figura de los alcaldes; también destaca el papel vigente de las Diputaciones Provinciales al servicio de los pueblos, sin olvidar reclamar al Estado y la Junta la atención que deben prestar a los municipios.

Después actúa el grupo Golden Apple Quartet (música con humor).

Tras el acto institucional en el Teatro Zorrilla, los alcaldes/as y el resto de invitados de instituciones y de la sociedad vallisoletana participan en una cena de hermandad en el Casino de Castilla-León.

 

Intervención del presidente de la Diputación de Valladolid,
Ramiro Ruiz Medrano, en el acto del Día de la Provincia 2010

Viernes, 10 de septiembre de 2010  -  18,15 horas

Teatro Zorrilla. Valladolid

Buenas tardes a todos:

Seguramente sea esta la última oportunidad que tenga de dirigirme a todos vosotros como Presidente de la Diputación de Valladolid y, a riesgo de cometer algún desliz que espero me disculpéis, sí me gustaría hacer alguna reflexión y transmitiros algunas sensaciones.

Omitiré el saludo protocolario a las autoridades e invitados que nos acompañan y a los que agradezco su presencia, porque hoy me gustaría poder nombrar con nombre y apellidos a todos los alcaldes y alcaldesas, diputados y diputadas, que a lo largo de estos años han sido capaces de construir esta provincia de la que hoy, aunque aún pudieran faltar algunas piezas, podemos disfrutar.

AGRADECIMIENTOS

Como es imposible hacer esa enorme relación de personas y gratitudes, prefiero hacerlo con un enorme sentimiento de gratitud genérico hacia todos donde TODOS estáis representados. Gracias o, como diría un amigo y directo colaborador mío en tareas políticas y fallecido recientemente, “mil gracias, amigos”.

Cuando concluya este mandato habrán sido 6.444 días más o menos los que haya tenido el honor de presidir la Institución Provincial.

Al volver la vista atrás, aunque sólo sea momentáneamente, los recuerdos son muchos y la inmensa mayoría gratificantes, pero creedme son muchos más los sueños y proyectos que aún quedan por escribir y vivir. Y a esa tarea estáis todos invitados y a todos os pido que participéis.

Independientemente de cuestiones puntuales, yo me considero una persona afortunada, muy afortunada. He tenido en estos años que he estado al frente de la Diputación colaboradores fieles, preparados, trabajadores incansables por el bienestar y el desarrollo de nuestra provincia. Hemos recorrido kilómetros juntos; hemos escrito y atendido a cientos de personas y llamadas telefónicas; hemos ofrecido noticias veraces y de futuro, hemos organizado acto tras acto con mimo y pasión; hemos atendido desde los grupos dudas y aspectos políticos a los alcaldes, concejales, ciudadanos… Hemos estado y seguiremos haciéndolo construyendo provincia.

Colaboradores que han amado y aman a Valladolid con el mismo fervor al menos que el que yo proceso a mi tierra. Han dedicado más horas de las que nos otorga el día para llevar adelante un proyecto de provincia basado en el diálogo, en la confianza en las personas, en el desarrollo cultural, deportivo, social y económico de esta tierra.

Gente brillante dispuesta a sacrificarse para que sólo resplandeciera la luz de la Institución. A todos ellos, muchas gracias. Como también a todos los que sois autores del desarrollo de nuestros pueblos y de la provincia en general.

A los alcaldes,
concejales,
diputados provinciales,
funcionarios y trabajadores de la Diputación y de los Ayuntamientos,
a las empresas colaboradoras y sus trabajadores,
a los medios de comunicación,
a las administraciones en general: estatal, autonómica, local, judicial, universitaria, militar; religiosa;
a sus autoridades
a los agentes sociales,
al mundo empresarial,
a las asociaciones y clubes culturales, deportivos, sociales,
a los grupos y partidos políticos. 

Todos en general habéis aportado vuestro granito de arena para construir y fortalecer nuestra provincia. Vuestro es el mérito y a vosotros se os debe reconocer el éxito de esta tarea. Si hubiera habido algún fracaso o error -que los ha habido-, esa responsabilidad sólo corresponde a quien durante este tiempo ha dirigido los destinos de la Institución Provincial.

17 AÑOS AL FRENTE DE LA DIPUTACIÓN DE VALLADOLID

Por esos errores, por esa mala cara que alguna vez me hayáis visto, os pido disculpas, y espero que otros aprendan de esos fallos para que no vuelvan a repetirse.

En esta intervención de hoy, que como veréis seré más largo de lo habitual, no me gustaría caer en la tentación, siempre fácil, de hacer un relato de actuaciones y obras llevadas a cabo.

En primer lugar, la inmensa mayoría son bien conocidas, pues han sido protagonizadas por vosotros, y acaso, y con razón, pudiera cuestionarse el relato con matices de la siempre leal oposición.

Y, en segundo lugar, no es el momento, o no toca, como diría el otro.

17 años al frente de la Diputación dan para mucho o para poco, según la intensidad con la que se quiera vivir ese período de tiempo. En mi caso puedo deciros que han sido 17 años vividos con plenitud. Y me siento satisfecho, no sólo porque siempre he sido correspondido con intensidad también por vuestra parte, sino sobre todo porque creo humildemente haber cumplido con mi obligación y responsabilidad.

Durante estos años he tratado que mi tarea como Presidente de la Diputación de Valladolid fuese discreta pero efectiva, prudente pero siempre avanzando, como la corriente de un río. El agua del río pasa siempre con esa firmeza impávida: la constancia y la mirada hacia el futuro son sus señas de identidad, al mismo tiempo que se sabe inmersa en un cauce que la arropa y que señala su camino. Y al final, como certificara Jorge Manrique, los ríos van a dar a la mar. No quiero hablar de tareas concluidas, pues mi paso por este cargo es sólo un afluente, un pequeñísimo aporte a este gran caudal que forman todos los vallisoletanos. El manantial sigue fluyendo y el trabajo continúa. Nada podría haber hecho sin la ayuda de todos y cada uno de vosotros, que sois los que hacéis que la corriente siga progresando, y tampoco sin los miles de vallisoletanos que se esfuerzan por su municipio, por su provincia, por su tierra.

Por mi parte, sólo espero que, como decía Unamuno, “no se preocupen por recordarme, sino por cuidar las humildes cosas que he hecho” (perdón por el atrevimiento). Pase lo que pase, mi amor por Valladolid, por sus municipios, sus paisajes y sus gentes, seguirá intacto, con el mismo sentimiento que Jorge Guillén supo expresar en tan hermosas palabras:

Villa por villa en el mundo,
cuando los años felices
brotaban de mis raíces,
tú, Valladolid profundo.

La verdad es que el posible esfuerzo personal, sobre todo el de mi familia, ha sido correspondido con creces por cada momento vivido a vuestro lado. Ahora que hablo de mi familia, cuando accedí a la Presidencia mi familia eran mis padres y mis hermanos ya independizados. Hoy mi familia es mi mujer, mis dos hijos, mis hermanos, y mis padres que continúan guiando mis pasos pero ahora desde el cielo.

Pero ¿a qué viene esta reflexión personal? No sé, acaso para hablar sobre lo auténticamente importante en esta vida. Y en la vida, lo importante es la vida, es la evolución personal; es el sentirse uno satisfecho consigo mismo, es poder dormir tranquilo y despertar con ganas por seguir viviendo y haciendo fácil la vida a los demás.

Este verano, cuando estaba escribiendo estas líneas, un amigo me envió un e-mail que, más o menos decía, así: “Era una pregunta al Dalai Lama: ¿Qué le sorprende más de la Humanidad? Los hombres –respondió. Porque pierden la salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el fututo no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro, y viven como si no tuvieran que morir nunca… Y mueren como si nunca hubieran vivido.”

El 16 de noviembre de 1993 accedí por primera vez a la Presidencia de la Diputación. Fue un día especial, distinto, un día que nunca olvidaré. Un día vivido con ilusión y con temor.

Ese día permanecerá grabado siempre en mi retina, con un sentimiento especial hacia mi antecesor, Juan Antonio García Calvo; hicimos un cambio de Gobierno en la Diputación, pese a lo anómalo de la situación, MODÉLICO. Y con la perspectiva del tiempo y del afecto que creo nos tenemos, es el momento de agradecer la resolución de aquella difícil situación.

A partir de ese momento tuve la oportunidad de conocer a mucha gente, pero sobre todo conocí al ALCALDE, con mayúsculas, a la persona que de forma desinteresada trabaja por su pueblo, por su tierra, que me ha ofrecido su comprensión, su amistad e incluso la amistad de su familia.

La amistad, como diría el psiquiatra Enrique Rojas, “es uno de los grandes platos fuertes del banquete de la vida”, porque tener amigos nos asegura complicidad, intimidad, confidencia, capacidad para desahogarnos en los momentos malos, y buscar el apoyo y el refugio en el otro. He tenido la enorme fortuna de tener y espero, seguir teniendo, a muchos amigos, lo que hace, entre otras cosas, que me sienta una persona dichosa.

HOMENAJE PERMANENTE A LA FIGURA DEL ALCALDE

Me conocéis y sabéis que tengo una enorme debilidad por la figura del ALCALDE. Aquí hay representantes de otras administraciones que me consta también son sensibles con su figura, hoy es un buen día para seguir aunando esfuerzos y poder transmitir a todas nuestras autoridades la importancia de la figura del Alcalde, del mundo rural, del desarrollo de nuestros pueblos y sus gentes.

Cuando alguien se acerca a un Alcalde priorizando la política a los intereses de su pueblo, se equivoca: no sólo desconoce el sentimiento del mundo rural, desconoce la sensibilidad y responsabilidad de la figura del Alcalde que por encima de todo prima el interés y el bienestar de su pueblo. La figura del Alcalde tendría que ser protegida por todos. Pero al lado del Alcalde, además de momentos buenos, muy buenos, también hemos vivido momentos difíciles, complicados, momentos dolorosos, incluso la pérdida de alguno de ellos.

Alcaldes, concejales, diputados provinciales nos dejaron, pero su esfuerzo y trabajo contribuyó también al estado de bienestar alcanzado. Para ellos, también mi recuerdo y gratitud.

Vais a permitidme tener un recuerdo especial para una persona muy cercana a mí, no fue ni alcalde, ni concejal, ni diputado provincial, pero ella representaba también todo los valores que vosotros tenéis. Me refiero a Conchita, mi primera secretaria y que lamentablemente nos dejó muy pronto, demasiado pronto. Ella, al igual que vosotros, atesoraba valores de disponibilidad, cercanía, servidumbre, esfuerzo, cariño, bondad, trabajo, temple, resignación, discreción, ilusión, simpatía; así era Conchita, así es la figura del Alcalde, de la Alcaldesa.

LOS GRUPOS POLÍTICOS, LA OPOSICIÓN…

Desde el primer día que asumí la Presidencia decidimos que la oposición, si quería, podría jugar un papel importante en el desarrollo de la provincia y en el día a día de la Institución. He de reconocer, que habitualmente quiso colaborar y que siempre contamos con su buena disposición para cumplir los retos de ganar el futuro y de tener una provincia próspera y moderna.

Todos los grupos que se han constituido en la Diputación (el Popular, como es obvio; el Socialista, el de Izquierda Unida, el Mixto, la no adscrita), TODOS facilitaron la labor del Presidente, y a todos y sus portavoces estoy agradecido.

EL DIÁLOGO, LOS  ACUERDOS EN PRO DE LOS PUEBLOS…

Lógicamente ellos nunca renunciaron, como tampoco el Equipo de Gobierno, a sus principios ideológicos, pero unos y otros siempre acercamos posturas para conseguir lo mejor para nuestros pueblos y la provincia.

Me consta que este modelo de diálogo, de búsqueda de acuerdos, de tender y aceptar la mano que tan buenos resultados ha dado para nuestra provincia poco a poco se está imponiendo en otras instituciones. Creo que unos y otros hemos sido capaces de apartar intereses partidistas a favor del desarrollo profundo de Valladolid.

Que los Planes Provinciales, que los Planes de Carreteras, que iniciativas de la oposición, como el Fondo de actividades y servicios o el de mantenimiento, fueran aceptadas y aprobadas por unanimidad son ejemplo de que todos hemos estado remando en una misma dirección: ayudar a los pueblos, colaborar con los Alcaldes, era y es la ruta a seguir.

A mis compañeros de grupo les he dicho en varias ocasiones que la razón no siempre la tiene el gobierno, también puede estar en la oposición. Y el éxito de una gestión es saber cuando unos u otros tienen la razón para alcanzar el beneficio de la generalidad. El bien común.

ILUSIÓN, PROYECTOS, TRABAJO, COMPAÑEROS…

Al acceder a estas responsabilidades que se me otorgaron y al honor de presidir la Diputación Provincial, siempre, mandato tras mandato, lo hice cargado de ilusión, de proyectos, de ganas de trabajar, de magníficos equipos de gobierno, que se entregaron siete días a la semana de los doce meses del año.

Puedo afirmar que, pese a haber vivido momentos difíciles, nunca dejé de tener en mi mochila ni la ilusión, ni las ganas de trabajar, ni de servir a Valladolid. Si en algún momento tuve alguna debilidad, ahí han estado mis 40 compañeros del Grupo Popular en estos años para alentarme y continuar el camino juntos.  

Personalmente he vivido con intensidad cada instante de este camino que, por cierto, se me ha hecho muy corto. Sólo recuerdo los días felices, el resto han sido ya desalojados de la mochila.

Dentro de unos meses, ¡qué digo!, semanas, volveremos otra vez a la vorágine política: candidatos, programas, debates, votaciones, constitución de Corporaciones y elección de un nuevo Presidente o Presidenta.

Sea quien sea, del grupo que sea, siempre, si quiere, me tendrá en posición de firmes, a su entera disposición para seguir colaborando en avanzar, en construir, en vivir para la provincia. Si no fuera así, también lo entendería y desde donde estuviera, siempre estaría a vuestra disposición. A la entera disposición de los Alcaldes y Alcaldesas, de mis amigos, los 225 Alcaldes más los 9 Alcaldes pedáneos.

Yo os pediría a todos el mismo trato, cariño, comprensión, la misma ayuda y colaboración que yo he tenido. Estoy seguro que los Alcaldes lo harán, no fallarán ni a la persona que esté al frente de la Institución ni a la Diputación, porque vosotros, al igual que yo, sabéis la importancia vital que la Diputación tiene para el mundo rural.

EL VIGENTE Y NECESARIO PAPEL DE LAS DIPUTACIONES EN EL SIGLO XXI EN FAVOR DE LOS PUEBLOS Y EL MEDIO RURAL

Tengo la certeza de que todavía es mucho lo que queda por hacer en el medio rural, sobre todo en las circunstancias actuales, y también de que las Diputaciones Provinciales han de ser uno de los actores principales en esa tarea, adaptándose a las circunstancias de cada momento, lo que ya estamos haciendo aquí en Valladolid, con servicios novedosos y abriendo nuevos campos de actuación. No obstante esa adaptación tendrá que venir acompañada necesariamente por una amplia reforma del marco competencial y financiero de las instituciones locales acorde con los retos que se les plantean en el siglo XXI.

No sé si alguna otra administración tendría la capacidad de seguimiento, inmediatez, cercanía y conocimiento sobre el entorno rural que tiene la Diputación, especialmente con los pequeños municipios. Estoy convencido de que, con la estructura poblacional que tenemos por estas tierras, si las Diputaciones no existieran, tendríamos que inventarlas.

Personalmente soy optimista respecto al futuro de nuestra provincia. Confío plenamente en sus gentes, en sus emprendedores, en sus trabajadores. Todos ellos, con el necesario apoyo de los poderes públicos, seguiremos alcanzando todas y cada una de las metas que nos planteemos. A lo largo de los últimos 30 años hemos avanzado mucho, pero aún faltan metas a las que llegar.

REIVINDICACIONES DEL MUNDO LOCAL  A LAS ADMINISTRACIONES REGIONAL Y ESTATAL

No quiero entrar en una detallada relación de deudas que las administraciones en general tienen con nuestra provincia, pero tampoco quiero dejar pasar esta oportunidad para hacer un llamamiento tanto al Gobierno regional como al Gobierno de España de la imperiosa necesidad de una implicación mayor para resolver problemas como: carreteras, autovías, financiación local, competencias impropias, transporte público, modernización del mundo rural o la confianza y apoyo que necesita el agricultor como sector básico para mantener y potenciar el tejido productivo del mundo rural. Son algunas de las cuestiones por las que habrá que seguir trabajando y a buen seguro la Diputación seguirá estando a vuestro lado para conseguir llegar a cuántas más metas mejor.

Concluyo: Habrán sido 6.444 días vividos con enorme intensidad hacia mi provincia. Cuando concluya este mandato me iré con la satisfacción de haber tenido gente a mi lado que me ha hecho muy fácil este recorrido. He sido una especie de adicto a la Provincia, entre otras cosas porque soy un enamorado de Valladolid.

Es verdad, no siempre acerté a la hora de tomar decisiones, pero sin embargo siempre acerté a la hora de estar a vuestro lado y de vuestros antecesores, para mí ha sido todo un honor, que nunca olvidaré.

En todo este recorrido tengo, entre otras, una deuda que saldar. Seguramente no haya sido capaz de dedicar todo el tiempo necesario a mi mujer y a mis hijos, pero a buen seguro ellos sabrán disculparme y comprender que había una causa que atender. Nuestra Provincia, Valladolid.

A todos: mil gracias.

 

RAMIRO F. RUIZ MEDRANO
Presidente de la Diputación de Valladolid

Palacio de Pimentel C/ Angustias, 44 - 47003 Valladolid - España  -  Tel: +34 983 427 100  -  Fax: + 34 983 267 919