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De interés - Exposiciones, concursos y certámenes
Exposición "Para abrir boca"
Palacio de Pimentel del 16 de marzo al 15 de abril de 2007

Creo que la palabra bocallave se ajusta perfectamente a la intención y a los deseos de los promotores de este libro, cuya principal preocupación es la de la confluencia de pareceres para mejorar la sociedad.

Frente a la actitud de los decididos, que introducirán resueltamente la llave en su correspondiente agujero para abrir la puerta, podría oponerse la de los prudentes, que contemplarán con admiración el detalle que adorna o protege el acceso antes de actuar, o las de los curiosos e imaginativos que observarán a través del angosto paso, bien circunscribiendo su mirada bien dejándola que se desboque por parajes vedados a la realidad.

La vida del individuo de hoy es una carrera de obstáculos contra la agudeza, contra la reflexión, contra el contraste sosegado de ideas, contra la excelencia. Una selva colmada de trampas donde caen sucesivamente las ilusiones, las esperanzas, los optimismos…

No nos podemos quedar quietos ante esa vida, sobre todo ante esa forma de vida actual que parece que excluye cualquier tipo de heterodoxia que no contemple y acate los valores preferidos por una sociedad huérfana de salidas. Hay que buscar una alternativa a la pasividad que ataje el progreso de la trivialidad y la aceptación de lo vulgar como medida de todo. Porque, como escribía Pessoa, “en la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación”. ¿Cómo no reaccionar, aunque sea prudentemente, ante ese panorama?

 

JOAQUÍN DÍAZ

 

ARTEÑUELA. Umbral.  Madera contrachapada.  250 x 170 x 143 cm 
 


 

LUCIANA GUISCARDO. Bocallave

Bocallave es una actitud -positiva y humana- que apuesta por expresar pensamientos y sentimientos, y plasmarlos en cualquier tipo de creación.

Bocallave se nutre de todos los que estamos dispuestos a tomar esta actitud, como tú y como yo. Así crece, y llega.

Nutrir el cuerpo con los alimentos es también una actitud Bocallave. Nutrición, nutrientes, alimentación saludable... son términos cada vez más utilizados. La importancia indiscutible de alimentarse bien no distingue países, políticas, razas ni clases sociales. Las políticas nutricionales van encaminadas a aumentar el conocimiento sobre los alimentos y se realizan en todo el mundo a nivel nacional, regional, provincial, ciudadano y cómo no, familiar.

Un alimento es cualquier sustancia que, introducida en la sangre, repara el desgaste y da energía y calor al organismo, sin perjudicarlo ni provocarle pérdida de su actividad funcional

Contrariamente a lo que muchos piensan, no hay alimentos malos. Todos los alimentos son buenos, tomados en su justa medida. Y no hace falta renunciar a ninguno si nuestro estado de salud es óptimo. Una fiesta de cumpleaños se entiende con una tarta. Para brindar en cualquier celebración lo más habitual es hacerlo con algo rico: espumoso o no. Los banquetes juntan familias, amigos, o colegas de trabajo desde siempre... Y estas tradiciones, como otras muchas, no tienen por qué cambiarse. Lo verdaderamente importante es disfrutar esas ocasiones entendiendo que son sólo eso: ocasiones.

La decisión de llevar una alimentación sana y equilibrada en la edad adulta es personal, y también educable. En nuestra sociedad, el camino más natural para concretar esta decisión es aquel que invita a hacerlo

Con flexibilidad: la rigidez y disciplina excesiva conducen a un encarcelamiento del espíritu, del cuerpo y de la mente.

Con creatividad: en la preparación de cualquier plato, disfrutando de sabores conocidos, mezclados y ¡nuevos!

Y con cierta responsabilidad: no debemos olvidar que somos lo que comemos...

 


LA ABUELA MARUJA
Bombín de bizcocho relleno con bocallave de almendra y chocolate 17

 

JOSÉ CARLOS ESCALERA CERNUDA. "Mi" bocallave

Fue un día nefasto para mí, cuando me llamó mi hermano para decirme que el abuelo se estaba muriendo. Rápidamente me dirigí a su casa, donde me estaba esperando ya toda mi familia. Mamá, me dijo:

-Juan, el abuelo ha preguntado por ti.

Entre en la alcoba, que estaba en penumbra, con las ventanas cerradas a pesar del calor que hacía ese agosto. El abuelo Juan (me llamaba como él), me miro con esa mirada suya que a pesar de estarse apagando todavía estaba llena de ironía como dando a entender que él estaba ya de vuelta de todo; y no le faltaba razón.

- Ven, Juan -me dijo con un hilo de voz susurrante-. Antes de que me vaya tengo algo que decirte. En el armario, debajo de las camisas, encontrarás un sobre. Es para ti, no se lo digas a tu madre, ni a tus hermanos. Ya se llevarán lo suficiente con lo que les toca por herencia. Pero eso es sólo para ti. De todas formas, no creo que lo quisieran.

Le di un beso en su cara, ya fría y mal afeitada, y él cerro los ojos y no volvió a pronunciar palabra.

Después del entierro y la lectura del testamento (en el que, por cierto, no se me mencionó para nada), el notario me llamó cuando ya se había ido la familia.

- Su abuelo me dejó encargado que le recordara el legado de su casa natal en el pueblo.

- ¿En qué pueblo? ¿Qué me está diciendo?

- Su abuelo me dijo también que le recordara lo de las camisas, usted sabría qué hacer. También me hizo prometer que esto sólo lo sabría usted.

¡Las camisas…! ¡se me había olvidado totalmente lo que me dijo antes de morir! Me dirigí lleno de curiosidad hasta la casa de mi abuelo. Alguna vez que otra, había terminado una noche excesivamente movida durmiendo allí, para evitar los comentarios de mi madre, o que la amiga de turno se hiciese con mi dirección.

Abrí la puerta, y me resultó extraño no encontrarme al viejo gruñón mirándome tras los cristales de sus gafas, mientras sonreía con ese gesto de haber visto ya de todo. Rápidamente, me dirigí hacia su habitación. En el gran armario ropero, en el segundo cajón, debajo de las camisas, como él me dijo, había una carta y un paquetito envuelto.

Rasgué la carta y leí: Hola, Juan. Si estás leyendo esta carta, me imagino que yo estaré ya al otro lado, si es que hay otro lado. No llores, que se mojara el papel y no verás las letras. Toda mí vida la dediqué a trabajar, olvidando que también hay que vivir. No digo que no tuviese mis aventuras y líos, y estoy casi seguro de que tienes algún primo en Cuba, de cuya existencia ni sospecháis, y que si apareciera, a la “doña humos” de tu madre le daba un ataque. Pero nunca encontraba mi acomodo, por más que busqué. Era como una llave intentando encontrar mi bocallave, el agujero en donde ajustar y abrir lo que yo tenia dentro. Tú siempre fuiste mí preferido, quizás porque eres tan golfo y cabeza loca como lo fui yo, por eso, (se me nublaron los ojos, y dos lágrimas mojaron el papel en ese momento), quiero dejarte a ti, porque me da la gana, la casa donde yo nací y de donde me fui para salir de pobre un día. En el paquete que está junto a la carta encontrarás dos llaves: la más grande es la de la casa, y la otra es un regalo, pero lo tienes que descubrir. Para ello tendrás que abrir el corazón de mi amor. Los papeles de la casa y la dirección te los dará el notario. Juan, espero que como yo hice encuentres el hueco donde encaje tu llave. Te quiero y te querré desde donde quiera que esté.

Abrí el paquete, encontrando dos llaves, como me decía el abuelo: una, grande y con un águila en la guarda. La otra, con la empuñadura en forma de corazón de bronce viejo. Abandoné la casa y después de pasarme por el notario, donde me dio instrucciones, tuve que firmar un montón de papeles por los que me hacía propietario de una casa en un pueblo perdido del Pirineo aragonés, por la provincia de Huesca, me dijo. Me puse en marcha hacia allá, para conocer la herencia que me había dejado.

Empezaba a llover sobre la cercana montaña cuando, por fin, a la salida de una curva, apareció un amontonamiento de casas, al fondo de un valle cubierto por laderas boscosas y verdes praderas, sobre las que se descolgaban majestuosas las primeras estribaciones del Pirineo. Atravesé un puente de piedra tendido sobre un arroyo rápido y espumeante, adentrándome por las callejas estrechas. Aparqué el coche, decidido a pedir información a algún lugareño, pero por más que dio vueltas y paseos, el pueblo parecía desierto, como ya me habían advertido en Riglos que era el pueblo que más cerca quedaba, a dos horas de camino de cabras, montaña abajo. Por fin, divisé una columna de humo que se desprendía de la chimenea de una de las casas, y hacia allí me dirigí decidido a abandonar la búsqueda a pesar de los deseos de mi abuelo.

Llame al portón, con dos golpes que resonaron en el silencio de la tarde. Detrás de la puerta se oyó un ruido de cerraduras y por una abertura apareció el negro cañón de una escopeta detrás de la cual un par de ojos negros, sobre un rostro menudo adornado por una larga melena color miel, me miraron de arriba abajo con sospecha.

- ¿Qué quiere? No compro nada.

- No, verá… -le expliqué yo, sin dejar de mirar al cañón que me apuntaba -vengo de Madrid, me llamo Juan Allerve. Mi abuelo, era de este pueblo, y al morir me dejó su casa, y aunque me dieron la dirección no logro dar con ella. ¿Podría usted ayudarme?-El cañón bajo un poco-.

- Demuestre eso que dice, ¿tiene algún papel o documento?

- Sí, un momento. -busqué en mi bolsillo los documentos que el notario me dio, con la dirección del pueblo y las señas de la casa. Ella frunció los labios en un mohín de duda, y con un gesto me arrebató los papeles aferrándolos con una mano de dedos largos y finos.

- Veamos esto –dijo, mirando de hito en hito los papeles, pero sin perderme de vista-. Parece correcto –siguió diciendo, bajando el arma y abriendo la puerta-. Pase, se está empapando aquí fuera.

Entré. Al fondo de la estancia ardía una chimenea, y a la derecha una puerta daba paso a un pasillo que comunicaba con el resto de la casa.

Me arrimó una mecedora a la lumbre y me invitó a sentarme, mientras apoyaba la escopeta en la pared y hacia lo propio en otra.

- Perdón por el recibimiento, pero no estoy acostumbrada a recibir visitas y una no sabe ya quien puede llamar a la puerta ni qué intenciones trae. Me llamo Julia.

- ¿Vive usted sola?

- Si, desde que hace dos meses mi compañero decidió que ya tenía bastante de vivir en la naturaleza y que la chica de la tienda de piensos de Huesca le ponía más que yo. Con lo cual decidimos separarnos, y no lo he vuelto a ver. Creo que se fue a Ibiza con la tendera.¡Que les vaya bien!

- Verá, yo sólo quiero encontrar la casa de mi abuelo. Es muy importante para mí. Mi abuelo y yo, a pesar de que no nos veíamos mucho, estábamos muy unidos. Por lejos que fuese, siempre al regresar de mis viajes, le iba a visitar y él me decía que en el fondo lo que estaba haciendo no era mas que huir de mí. Tal vez tuviese razón. Pero la estoy aburriendo con mi charla, mejor me voy.

- No, quédese a pasar la noche, aquí tengo sitio de sobra y a obscuras no creo que encuentre la casa de su abuelo. Mañana por la mañana le ayudaré a encontrarla.

Sentados ante el fuego, miré a esa mujer, y sentí algo dentro de mí como no había sentido nunca. Allí estaba en paz, era como una sensación de haber llegado a mi hogar, como si siempre hubiésemos estado juntos, y no quería que se terminara. Hablamos toda la noche hasta que el cansancio nos venció, y el amanecer nos encontró abrazados

bajo una manta.

Al principio no me di cuenta de la situación, pero de repente, al notar su cabeza sobre mi hombro, pensé: ¡qué locura!...si no la conozco. Ella abrió los ojos y se me quedó mirando.

- Es curioso, nunca me había pasado esto, quiero decir es como si te conociese de toda la vida, tienes algo que me hace sentir bien, y eso me da miedo.

- ¿Por qué?

- Porque, te irás, y volveré a sentirme sola otra vez. Además, no sé ni quién eres.

- Tienes razón, lo mejor es que salgamos a buscar la casa de mi abuelo

- Sí, pero antes desayuna algo, no se diga que soy una mala anfitriona.

Sacó un par de cuencos de leche y un pan con una jarra de miel, y desayunamos en silencio, mirándonos. Cuando terminamos, salimos a la calle y quedé sobrecogido por la belleza de la puerta de la casa. El sol surgiendo por detrás de las montañas iluminaba el valle cubierto por los colores del otoño, rojos y pardos alternándose con manchas de verde de los prados y el gris duro de las cumbres, desde donde descendía la niebla. Cerró dando un portazo, y me dijo:

- ¡Ves, aquí no hace falta televisión! Con salir a la puerta, cada día el espectáculo cambia. Lo que no cambian son las montañas.

Echamos a andar por las estrechas calles, bordeadas por las casonas de piedra que parecían mirarnos a través de sus ventanas cerradas. Puertas con los arcos tallados, algunos con escudos o figuras, otros con el nombre de las familias que los habitaron escrito en el dintel. Después de dar unas cuantas vueltas y subir un trecho, me preguntó:

- ¿La casa de tu abuelo tiene alguna cosa en particular que la distinga?

- Sí, creo que tiene un águila en el arco, tallada en piedra.

- Pues creo que la hemos encontrado. ¡Mira!

Delante de nosotros, se encontraba una casa de piedra amplia, de dos plantas, con un gran portón de madera orlado por un arco rematado en la clave por una figura de un águila con las alas abiertas.

Saqué la llave más grande, y la introduje en la bocallave del portón. Con esfuerzo, di dos o tres giros a la llave, hasta que un ruido del cerrojo me indicó que la puerta estaba abierta. Empuje el portón, que chirrió como protestando por la intromisión, y nos adentramos en la casa. Al principio no se veía nada, al contraste de la luz con la oscuridad. Poco a poco la vista se fue haciendo y distinguí un patio interno, con una gran escalera que subía hasta el piso superior.

- Posiblemente arriba esté la vivienda, y abajo las cuadras - me dijo Julia-, así en invierno no tenían que salir para ordeñar las vacas y se calentaba la casa.

Subimos por la escalera, que resonaba bajo nuestros pies, y empujando la puerta de comunicación nos encontramos con un pasillo oscuro. Saqué el mechero, y a la luz de su llama pude distinguir dos o tres puertas que se abrían al corredor. La primera daba a una especie de cocina llena de polvo, como el resto de la casa. La que se abría enfrente era un salón con chimenea, con un sofá, unas mesas y sillas, y sobre la chimenea, un cuadro cubierto por una tela gris. Y una ventana que al abrirla nos hizo toser, por la cantidad de polvo y telarañas que tenía.

- Ahora, tengo que encontrar el segundo mensaje de mí abuelo, el corazón de su amor.

- ¿Eso te dijo? Parece una novela.

- Pues sí, y la verdad, no tengo ni idea qué quiere decir eso.

- Veamos, el corazón, tiene que ser algo a lo que él tuviera mucho aprecio; busca un libro, una caja, no sé. Mira, yo buscaré en la otra habitación y tú por ésta ¿vale?

Así hicimos, y por espacio de dos o tres horas revolvimos toda la casa, llevándonos con nosotros de paso todas las telarañas. Cuando por fin nos dimos por vencidos, parecíamos dos deshollinadores. Nos miramos y al tiempo rompimos a reír.

- ¡Estas hecho un pincel!.

- Si pues fíjate tú, quién fue hablar… - le respondí, dándola una palmada que levantó una nube de polvo que otra vez nos hizo toser y reír al tiempo. Estábamos en la sala de la chimenea, cuando Julia preguntó:

- ¿Qué habrá detrás de la tela que hay encima de la chimenea?.Eso no lo hemos movido.

- Tienes razón, tira tú de esa punta y yo de ésta, con cuidado -retiramos la tela que ocultaba un gran cuadro de una mujer rubia-. Vamos a ver si podemos dar más luz; tal vez, si abrimos la ventana -dije tirando de los postigos.

Al instante, la estancia se iluminó con el sol de la mañana y pudimos contemplar el cuadro con detenimiento. Era una hermosa joven, con un vestido negro que resaltaba su hermoso cuello desnudo de adornos. Solamente destacaban un par de pendientes de perlas que adornaban las pequeñas orejas. Sobre el pecho, colgando de una cadena dorada, una llave en forma de corazón; y en el regazo, sujeto por las manos finas y delicadas, una caja que me resultó conocida, con un dibujo de barcos sobre la tapa.

- La caja de mi abuelo, es la misma que tenia en su casa de Madrid, en el aparador del comedor. Siempre me decía que eran recuerdos de cuando estuvo en Cuba. La llave tiene que ser la que abre esa caja.

- Sí, pero entonces, ¿dónde está la caja? -me preguntó Julia-. Ya hemos mirado toda la casa, y no hay nada.

- Espera, ¿no hay algo raro cuando le da el sol al barco?

Contemplé el cuadro donde señalaba con el dedo y, efectivamente, cuando nos movíamos, un extraño brillo resaltaba en el barco. Al principio no pude distinguir nada, pero al tocar con el dedo la pintura encontré un pequeño resalte sobre el barco, que al estar pintado en negro no se veía con facilidad. Sólo un trozo diminuto al descascarillarse la pintura había dejado al descubierto el metal que tapaba.

- Me parece que esto es una cerradura, y aquí esta la bocallave, veamos si encaja.

Saqué mi llave en forma de corazón, y en ese momento me di cuenta de que era la misma que estaba pintada en el cuadro, y con cuidado la introduje en el agujero; probé a girarla y, con un chasquido, se abrió un compartimiento secreto sobre el pecho de la dama. Dentro, envuelta en un paño, estaba la caja de mi abuelo. La posé sobre la mesa y levanté la tapa. Contenía un papel doblado que desplegué con delicadeza. En él, mi abuelo me dejaba su ultimo mensaje: Juan, me imagino que ya habrás encontrado la caja si estas leyendo esto. Lo que hay en la caja y la casa con todo lo que contiene es tuyo. Es algo que regalé a tu abuela cuando volví de Cuba, y que espero que tú hagas lo mismo cuando encuentres a alguien que consiga encajar en ti, como la llave que abrió “el corazón de mi amor”, el viejo barco que yo tenía en la Habana.

Miré dentro de la caja, y cogí un saquito pequeño que volqué en mi mano. Dos pendientes de perlas, las mismas que la mujer del dibujo llevaba, resplandecieron con luz lechosa sobre mi palma.

- ¡Qué belleza! -exclamó Julia. La miré, y en ese momento supe lo que mi abuelo quería decir. Con suavidad, prendí los pendientes en sus lóbulos. - Ellos y yo somos tuyos, si tú los quieres.

Me miraste por un instante, y con una sonrisa dijiste mientras posabas tus labios en los míos:

- ¡Quiero!

 


MARISA ÁLVAREZ
Bocallave
Fotografía a color

 


ANA RODA
Tótem I
Estaño plomo y vidrio sobre madera.
85 x2 8 x 28 cm


ANA RODA
Oigo lo que dices cuando sin voz 2
Técnica mixta sobre papel hecho a mano.
50 x 100 cm


Siete lunas
[poema]

Siete lunas, siete vidas, siete noches sin sentir, siete meses sin vivir.

Siento frío en el espejo, siento el silencio del alma.

Amo, pero soy estrella. Vivo, pero estoy dormida.

Camino hacia el infinito. Vuelo por el cielo inmenso.

Encuentro cantos de soles y ya en la nube te veo.

Deseo un abrazo tuyo, ansío que tú me beses. Te espero bajo las sombras, te encuentro sereno y bello.

Despierta y despierto yo a las palabras desnudas, a las estrellas que brillan, a las mañanas sin dudas.

 

AMANCIO PRADA. Bocallave

Pienso en Lewis Carroll y el maravilloso país de su Alicia: bocallave es la puerta que un conejo blanco tiene por boca. Según el día, la puerta se abre risueña para contagiar su risa; se entorna cuando el ánimo no está para muchos brincos,o se cierra cuando simplemente no quiere hablar o no hay nada que decir. Para que el conejo hable hace falta una llave. Bueno, en realidad es una clave. Sólo a aquéllos que son dignos de nuestra amistad les confiamos esa clave. Pues ya se sabe: con bocallave no entran moscas.

FERNANDO DEL VAL. Bocallave

Las palabras compuestas son actos carnales. Uniones inciviles que tienen por sacerdote a jueces sin más religión que los cuerpos de letra.

¿Quién se atreve a penetrar la cerradura de los tiempos?: ¿la casa? ¿la de paso? ¿la inglesa? La llave maestra de todas las bocallaves está en el fondo del mar. En el fondo, todos los mares son el mismo. Igual que siempre nos bañamos en la misma agua. Con una pizca más de sal o un poco más de sosa.


JUAN RAMÓN CASTAÑO TORRES. Bocallave para un viajero en Myanmar

No se me ocurre otra cosa, que es una buena mirilla para ver el mundo desde otra perspectiva y saber entender que el mundo no es cosa del primero, ni segundo, ni tercer mundo, es mucho más que eso.

Todos deberíamos tener los mismos derechos y tener acceso a lo que tienen los demás ¿no crees?

Quizás no es el momento, pero Myanmar es un país con muchas carencias, pero con mucha sonrisa, que ya quisiéramos (en el primer mundo).

Saludos desde Asia

 

 

 

 

 

GUILLERMO RAMÍREZ ESTÉVEZ. La bocallave mágica [Ilustra Romerógaras]

Juan y Pedro iban juntos a todas partes. Estudiaban en la misma escuela y en la misma clase. Se sentaban en el mismo pupitre y siempre jugaban juntos en los recreos. Los que les conocían se preguntaban cómo era posible que siendo tan diferentes pudieran ser tan buenos amigos.

Juan era travieso y descarado. Con todos hablaba y siempre estaba dispuesto a subirse el primero en los nuevos columpios y a probar mil y una forma de bajarse por los toboganes. Nada se le ponía por delante. Pedro, sin embargo, era tímido y callado. Se acobardaba ante los demás niños, se acobardaba al hablar con los mayores y se acobardaba cada vez que Juan hacía una nueva pirueta en el columpio.

Todos los días, cuando por la tarde regresaban juntos a casa, pasaban por delante de un viejo caserón abandonado. Pedro nunca quería entrar, pero la verja del jardín estaba medio abierta y al menor descuido Juan ya se había colado por ella. Menos mal que la casa estaba cerrada y no había forma de entrar. Un día que llovía torrencialmente y el agua había arrastrado la tierra, Juan encontró, junto a los arbustos, una vieja llave. Era una llave grande y antigua como las que de pequeños habían visto en las fichas del cole.

- ¡Corre Pedro! ¡He encontrado la llave de la Casa! Gritó Juan.

Pedro se puso de color rojo. Sabía que Juan entraría.

- No entres Juan, es muy peligroso. No sabes qué hay.

- Vamos no tengas miedo, insistió Juan.

- Espera, al menos mira por la cerradura a ver si ves algo, respondió Pedro.

Juan ya había metido la llave, pero le hizo caso.

- Vale. Ven y mira tú, si quieres.

Pedro apenas se atrevía a agacharse. Sus piernas le temblaban.

- Vamos, mira ya de una vez, dijo Juan.

Temeroso, miró por la cerradura. Poco a poco fue acercando más y más su ojo. Nunca lo hubiera creído. En lugar de una habitación oscura veía un paisaje azulado, de ondulados prados verdes. Estrellas de colores viajaban por el cielo impulsadas por una suave música que surgía entre unas lejanas colinas. A Pedro se le estaba pegando el optimismo de su amigo. Siempre es bueno saber por adelantado qué te puedes encontrar.

- Ahora te toca a ti. Creo que podremos entrar y echar un vistazo, le dijo a Juan.

Juan pegó su ojo a la cerradura, pero rápidamente lo apartó.

Vámonos corre, dijo Juan con cara asustada.

Echaron a correr y no pararon hasta la siguiente manzana.

- ¿Qué ha pasado? Preguntó Pedro ¿qué has visto?

- Nada, respondió Juan, pero se hace muy tarde y si nos mojamos más nuestros padres nos reñirán.

Por la noche al acostarse Juan le preguntó a su madre si los fantasmas existían.

- Claro que no cariño, le dijo su madre.

Juan insistió:

- Pero mamá, hacen un ruido horrible, viven en el país de los truenos y relámpagos y si se te meten por el ojo van creciendo y se transforman en monstruos tan gigantes que no caben en tu cabeza

- Claro que no, respondió su madre intrigada, los fantasmas sólo son imaginaciones tuyas. Sólo existen en los dibujos animados de la tele.

-Yo los he visto, dijo Juan.

- Vamos cariño duérmete, mañana hay que levantarse pronto para volver al cole.

Juan se dio media vuelta y la luz de su habitación se apagó. No entendía qué le había sucedido. Pero de una cosa estaba seguro:

nunca más se adelantaría a sus pasos volviendo a mirar antes de entrar por la bocallave de ninguna otra puerta.

 


LORENZO COLOMO
Sin título
Técnica mixta sobre papel
50 x 65 cm

 


JAVIER BUSTELO
Interior VII [Sara]
Óleo sobre lienzo
33 x 33 cm

 


ARMANDO ARENILLAS GARCÍA.
Sin título.
Técnica mixta sobre tablero.
157 x 80 cm

 

 
AGUSTÍN CALVO GALÁN.
Inhumaciones.
Impreión digital.
Medidas variables

 


LOURDES G. DE NICOLÁS
Bocallave

Óleo sobre papel
50 x 150 cm

 


JORGE VIDAL.
Conejos.
Técnica mixta sobre tela.
73,5 x 55 cm

 


MANUEL EZÍA.
Presagio.
Técnica mixta sobre papel.
22 x 14 cm

 

 
JO STEMPFEL
Flores
Técnica mixta sobre tela
50 x 65 cm

 


JULIO MARTÍNEZ
Sin título
Técnica mixta sobre lienzo
114 x 146 cm

 

HELENA CUESTA. Bocallave
[Ilustra Agustín Calvo Galán. Impresión digital]

El Sr. Conejo abrió la puerta de golpe y se sentó deprisa en la silla que estaba enfrente de Alicia.

Buenas tardes, Sr. Conejo –dijo Alicia mientras le servía el té-. ¿Un poco de leche?

Todos los días la misma pregunta –le dijo el Sr. Conejo consultando su reloj-.Cuánto te gusta perder el tiempo. Ya deberías saber que no me gusta la leche. Pero ponme dos terrones de azúcar.

¿Unas galletitas? Las he hecho yo misma.

No tengo tiempo. No tengo tiempo –replicó el Sr. Conejo mientras se levantaba de la mesa–. Aunque... pensándolo bien, me llevaré dos para el camino.

El Sr. Conejo se guardó dos galletitas en el bolsillo de su levita. Y salió de manera precipitada por la misma puerta por la que había entrado.

Alicia no pudo despedirse pero, eso, no tenía la menor importancia porque estaba segura de que al día siguiente, a la misma hora, volvería a visitarla. Por otro lado, esperaba a su segundo invitado, tan puntual como lo eran los demás.

Y, efectivamente, aquí estaba:

Buenas tardes, Sr. Gato –dijo Alicia ayudándole a abrir la segunda de las puertas–. Pase, pase.

Miaaauuuu–le dio las gracias el Sr. Gato, que era, sin lugar a dudas, muy educado-.

Leche con un poco de té, ¿verdad? – le preguntó Alicia cortésmente.

Miau, miau.

Aquel día el Sr. Gato le enseñó a doblar las servilletas en forma de ratón. Fue muy divertido porque ninguno de los dos había visto antes ratones a cuadros blancos y rojos, con orejas de puntillas y migas de pastel en los bigotes.

Hasta mañana, Sr. Gato, cuídese –se despidió Alicia sujetándole la puerta y diciéndole adiós con la mano-.

Antes de que pudiera volver a sentarse, llamaron a la tercera puerta.

Toc-Toc -golpeó con los nudillos la Sra. Margarita al mismo tiempo que introducía la llave en la cerradura y hacía girar el pestillo-.

¡Qué día hoy, querida! Creía que el jardinero acabaría por cortar mi precioso tallo. Y luego un estúpido enamorado casi me arranca los pétalos uno a uno desgranando síes y noes.

¡Qué barbaridad! Menudo estrés. Tiene que estar agotada –contestó Alicia imitando el tono de voz de su madre cuando conversaba con la vecina-.

La Sra. Margarita hablaba demasiado y siempre contaba las mismas cosas: que si las mariposas no son lo que eran, que si las abejas no dejaban de zumbar, que si el calor apretaba demasiado...

Pero Alicia la escuchaba dichosa, porque sabía que la siguiente visita la compensaría con creces de la cháchara incansable de la Sra. Margarita.

Así era. El Príncipe Azul con su cara azul, sus manos enguantadas en guantes azules y su voz azulada, abría la cuarta puerta y se acercaba sigiloso por detrás de la Sra. Margarita.

¡Aaaggggg! -gritaba ella huyendo despavorida-.

La Sra. Margarita pensaba que todos los Príncipes Azules están siempre enamorados. Y, claro, el enamoramiento es una de las situaciones más peligrosas para una flor.

Buenas tardes, mi niña. –decía azuladamente el Príncipe Azul-. ¿Qué has hecho hoy en la escuela? ¿Has aprendido alguna canción? ¿Alguna frase nueva en francés o en inglés? Cuando viajemos por el mundo te será muy útil saber idiomas. Y también cantar: la música es capaz de llenar el silencio mejor que las palabras.

Y, Alicia, entre suspiro y suspiro, entre risa tonta y risa tonta, se repasaba la lección. Quería ser una mujer preparada para cualquier eventualidad que le pudiera surgir en todo el vasto mundo.

Casi sin darse cuenta llegaba la hora de la cena. Siempre quedaba una puerta sin abrirse. Pero se hacía de noche y su madre era inflexible:

Alicia, vas a coger frío si te quedas más rato en el jardín. Venga. Ya es hora de entrar en la casa –la acuciaba con los brazos en jarra-.

Pero mamá... – replicaba Alicia en vano – ¿No ves que aún queda una puerta por abrir?

¿Una puerta?Alicia, vas a dejar de leer esos libros tan raros que te traes de la biblioteca.

 

PABLO DE CASTRO Hambre y olvido [Proyecto audiovisual]

 

JOSÉ MARÍA NIETO Bocallave Tinta sobre papel 29,7 x 21 cm

 

 

ALBERTO VALVERDE Sin título Litografía sobre papel 50x64 cm

 

BEATRIZ HURTADO. Sin título.Impresión digital

 

LUIS CARLOS MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, JOSÉ MARÍA DELGADO URRECHO, PEDRO CABALLERO FERNÁNDEZ-RUFETE
[Departamento de Geografía. Universidad de Valladolid]

El modelo de poblamiento y el fenomeno de la despoblación, una mirada por la bocallave del horizonte demográfico de Castilla y León.

De consuno con el envejecimiento, la despoblación es el problema crucial que se vislumbra por la bocallave de la puerta que abre el horizonte demogeográfico de Castilla y León ahora y en el futuro más inmediato. Es más, uno y otro no se pueden disociar puesto que se encuentran íntimamente imbricados, siendo los desequilibrios del modelo de distribución espacial de la población la causa, en principio, de los desajustes en la estructura por edad, si bien, en los momentos presentes, resultan, a su vez, consecuencia de los mismos. Un modelo de poblamiento, el de Castilla y León, que es la manifestación espacial de una tendencia surgida en los años sesenta, al compás de los sucesivos trasvases de población del campo a la ciudad, paralelos a otros muchos encaminados allende de los límites de la Comunidad, que ha ido concentrando la población en determinados núcleos urbanos y vaciando progresivamente las áreas rurales. Proceso de despoblación rural agravado desde bien entrada la década de los años setenta por las pérdidas derivadas de la dinámica interna y que, con importantes matices como los dibujados en los años 90, los de la difusión periurbana, sólo se ha visto compensado, recientemente, por la inmigración extranjera en el caso de sectores muy concretos.

Concentración urbana y despoblación rural son, por tanto, las dos caras de una misma moneda, la del proceso de construcción del armazón territorial de la Comunidad, que es tanto como decir del sistema de poblamiento castellano y leonés. Éste, aún en los años cincuenta del siglo XX (Mapa 1), presentaba una distribución muy diferente de la actual. La población, bastante más numerosa (2.864.378 habitantes), aparecía repartida de una forma más uniforme por el territorio regional, en particular por el de las vastas llanuras centrales de la Cuenca, entendidas en sentido amplio. Aparte de las capitales de provincia y de ciudades y villas tradicionales (Astorga, La Bañeza, Benavente, Toro, Medina del Campo, Aranda de Duero...), destacaban comarcas enteras como las de las Riberas leonesas y, en menor medida, palentinas, las campiñas de la Tierra del Vino zamorana, las más meridionales de La Armuña, en Salamanca, La Moraña, en Ávila, o las Tierras de Pinares segoviana y vallisoletana y la Tierra de Medina, pasando cómo no por el valle del Duero, que entre Aranda y Roa y hasta Zamora mostraba un notable dinamismo, sin solución de continuidad respecto a muchas de las anteriores. Algo menores eran las densidades de la Tierra de Campos o los páramos calcáreos (Torozos, El Cerrato...). Llanuras sedimentarias a las que habría que añadir otros espacios de borde y margen, que se subrayaban por igual. El Bierzo y Laciana, parte de Las Montañas de Burgos, Miranda y su cuenca, los valles del Alberche y El Tiétar, en Ávila, la Sierra de Béjar y Candelario, o incluso de Gata, en Salamanca, entre otros muchos ejemplos. Por el contrario, las áreas más poco pobladas eran La Montaña Leonesa y Palentina, Las Loras, La Demanda, Urbión y la Cordillera Ibérica en general, la práctica totalidad de la provincia de Soria y su enlace serrano con la Cordillera Central hasta Somosierra y Guadarrama, las penillanuras del oeste, la Carballeda y Sanabria zamoranas y La Cabrera leonesa.

Mapa 1. Modelo de distribución espacial de la población que se rompe en el trascurso de la década de los cincuenta y definitivamente durante los años sesenta y que deviene paulatinamente, a lo largo de los setenta y ochenta, en un nuevo mapa de poblamiento, que con algunos matices significativos introducidos durante los últimos tres lustros, ha llegado a nuestros días (Mapas 2, 3 y 4). La creciente polarización de la población en un número reducido de enclaves es un hecho evidente desde entonces. Las capitales de provincia y las ciudades industriales más dinámicas (Ponferrada, Aranda de Duero y Miranda de Ebro), además de otros núcleos de cierta raigambre histórica como Medina del Campo, Benavente, Béjar, Ciudad Rodrigo, Astorga, La Bañeza, Bembibre, Cuellar o Toro han ido concentrando a la mayor parte de la población regional. Veintiún municipios a los que cabe calificar sin ningún género de dudas como urbanos. Frente a ellos, 2.117 tienen menos de 2.000 habitantes, pudiendo ser catalogados igualmente como rurales profundos. En estos, el envejecimiento y la pérdida y sangría constante de población son lugar común, acrecentándose ambos fenómenos a medida que pasa el tiempo. Entre ambas situaciones, se encuentran un amplio conjunto de localidades a las que se ha venido en denominar, según su impronta, centros y cabeceras comarcales (Villablino, Guardo, Villarcayo-Medina de Pomar, Tordesillas, Aguilar de Campoo, Arévalo, Arenas de San Pedro, El Espinar, Íscar, Briviesca, Peñaranda de Bracamonte, Almazán, Fabero, Peñafiel, Guijuelo, San Ildefonso, Burgo de Osma, Candeleda, La Robla, Cacabelos, Medina de Rioseco, Pola de Gordón, Las Navas del Marqués, Cistierna, Valencia de Don Juan, Toreno, Sotillo de la Adrada, Villafranca del Bierzo, El Tiemblo, Carracedelo, Cantalejo, Valle de Mena, San Esteban de Gormaz, Ólvega, Olmedo, Camponaraya, Pedrajas de San Esteban, Cebreros, Ágreda, Saldaña, Benavides de Órbigo, Vitugudino y Torre del Bierzo, entre otros). Su evolución, ha sido heterogénea y contradictoria a lo largo de estos 45 años, pero el estancamiento o la atonía, salvo contadísimas excepciones, han sido la norma. La incapacidad, en muchos casos, para articular los propios espacios comarcales, y la debilidad para servir de enlace entre los antagónicos mundos rural y urbano, han afianzado aún más si cabe la dualidad del sistema de poblamiento de Castilla y León.

Mapa 2. Por más que en la década de los años noventa y hasta el día de hoy, han aparecido una serie de fenómenos novedosos que han trastocado ligeramente las pautas señaladas. El primero de ellos, con ligeros antecedentes en los últimos ochenta, es el de la periferización urbana. Proceso que ha dado lugar a la expansión superficial y poblacional de las ciudades más allá de sus límites tradicionales, marcando las pautas del crecimiento residencial de muchos municipios de sus contornos, que acaban siendo de los pocos que ven crecer sus vecindarios en los momentos actuales. La búsqueda de una vivienda más asequible, de entornos de mayor calidad ambiental, las nuevas tipologías edificatorias (adosados, pareados, chalés individuales...), la mejora de las infraestructuras viarias (en particular las rondas y carreteras de circunvalación), la generalización del automóvil (incluso del segundo vehículo por familia), etc., han ido difuminando los bordes de la ciudad compacta en un piélago de barrios residenciales y urbanizaciones expandidas por muchos de los núcleos “rurales” aledaños, particularmente en Valladolid, León y Salamanca, además de, con menor intensidad, en Palencia, Segovia, Burgos y Zamora1.

Mapa 3. También, como consecuencia de los importantes flujos de inmigración extranjera venidos a la Comunidad y bien patentes desde el año 1999, el mapa de densidad de población actual refleja algunas otras novedades, aunque éstas se circunscriban a ámbitos muy concretos, precisamente aquellos que presentan un mayor dinamismo desde la perspectiva productiva y se erigen, por ello, en mercados laborales atractivos y potenciales (actividades agrarias intensivas y modernizadas, industrias y sistemas productivos locales emergentes, sector de servicios y turístico diversificado...). Es así como, al margen de en las ciudades y sus periurbanos, que también, la llegada de población foránea está tras la explicación de la importancia poblacional de las comarcas meridionales de las provincias de Ávila y Segovia, desde Arenas de San Pedro, La Adrada, El Tiemblo, Cebreros, Las Navas del Marqués, en la primera, hasta San Ildefonso, Sepúlveda y Riaza, en la segunda. Provincia que además cuenta con otro sector sugestivo para los inmigrantes, el de la Tierra de Pinares (en torno a los núcleos de Cuellar, Cantalejo y Carbonero el Mayor), con continuación en la comarca hermana vallisoletana (Íscar, Olmedo, Pedrajas de San Esteban y Portillo). Inmigración extranjera que incide, igualmente, en el valle del Duero, y los anejos del Arlanza, Ucero y Esgueva, desde El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz, en Soria, Roa, en Burgos, Peñafiel y Tordesillas, en Valladolid, hasta Toro, en Zamora. Al igual que en las Riberas leonesas y palentinas, entre el Órbigo y el Pisuerga. Como tampoco es ajeno a esta realidad, sin duda, el valle del Ebro, que desde Miranda hasta Medina de Pomar y Villarcayo prolonga dentro de nuestra Comunidad el eje Zaragoza-Haro, de tanta importancia a escala nacional.

Mapa 4. Difusión del poblamiento inmigrante y periferización urbana que no son más que las excepciones que confirman la regla, ya perenne, del alto índice de concentración de la población en Castilla y León. Un índice de polarización que en el momento actual es del 0,880 en el caso de las 8.173 entidades poblacionales de diversa categoría existentes en la Región (2.311 clasificadas como poblamiento diseminado) y del 0,823 para el de los 2.248 municipios. Verdaderamente muy elevado si se tiene en cuenta que un índice de 1 significaría que toda la población de la Comunidad estaría residiendo en un único asentamiento o en un solo municipio.

Y es que el vaciamiento que se observa en buena parte del territorio castellano y leonés, y al que no son extrañas tanto las áreas de llanura como las de montaña, es tal, que, ante un mapa como el que se acompaña a continuación (Mapa 5), es mucho más sencillo reseñar, por ser los menos, los sectores que se encuentran por encima del nivel de despoblación (más de 15 habitantes por km2), que el 75,87% restante del espacio regional (nada más y nada menos que 1.715 municipios) ubicado por debajo de ese umbral. Sin ánimo de ser reiterativos y simplificando al máximo, tal situación de “bonanza” demográfica se hace extensible, en sentido laxo, a todas las ciudades, los periurbanos, los centros y cabeceras comarcales, El Bierzo, las Riberas leonesas y zamoranas, el sector central del valle del Duero, la Tierra Pinariega burgalesa y soriana, la Tierra de Pinares segoviana y de hierro. 116x31x4 cm vallisoletana, los valles del Tiétar y del Alberche y el Guadarrama.

Mapa 5. Imagen cartográfica que vale más de mil palabras pero que aún sería más elocuente si se representaran, de color rojo también, otros 285 municipios (12,04% más de superficie) que no llegan tampoco a los valores de la densidad media regional (26 habitantes por km2). Cuánto más si apareciesen todos los que se hallan por debajo de la media nacional (85 habitantes por km2), en total 2.190 de los 2.248 municipios y el 96,48% de la superficie de Castilla y León. Superficie, no se olvide, en la que residen el 60,35% de los habitantes de la Comunidad.

Se comprende, de este modo, el por qué de la relevancia del fenómeno de la despoblación, una realidad demográfica y espacial, que se torna en uno de los problemas cruciales a los que se ha de enfrentar Castilla y León ahora y en el futuro más inmediato, un problema, que mirado por el ojo de la cerradura de la puerta que representa el panorama regional, ha tratado de ser expuesto con ojos de geógrafos, para dejar constancia también, desde nuestra condición profesional, de las diferentes perspectivas que a lo largo de las páginas de este libro han tratado de versar en torno al término bocallave, nombre con el que la naciente asociación que nos acoge pretende mostrarse al exterior.

Valladolid, abril de 2006

1 Estos municipios son: Laguna de Duero, Tudela de Duero, La Cistérniga, Arroyo de la Encomienda, Mojados, Cigales, Simancas, Santovenia de Pisuerga, Cabezón de Pisuerga, Boecillo, Viana de Cega, Valdestillas, Aldeamayor, Zaratán, Renedo, Villanubla, Fuensaldaña y Villanueva de Duero, en Valladolid; San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Valverde de la Virgen, Santovenia de la Valdoncina, Sariegos, Onzonilla y Valdefresno, en León; Santa Marta de Tormes, Alba de Tormes, Villares de la Reina, Villamayor, Carbajosa de la Sagrada y Terradillos, en Salamanca; Villamuriel de Cerrato y Dueñas, en Palencia; Palazuelos de Eresma, San Cristóbal y La Lastrilla, en Segovia; Alfoz de Quintandueñas, en Burgos, y Morales del Vino, en Zamora.

 

DIEGO CANOGAR. Bocallave. Varilla burgalesa y soriana, la Tierra de Pinares segoviana y de hierro. 116 x 31x4 cm

 

ANTOLÍN CENTENERO. Sin título. Impresión digital

 

EVA Mª DÍEZ Sin título 65 x 71 cm

 

PILAR HERMOSO MONGE. Bocallave

 

JOSÉ MIGUEL ORTEGA DEL RÍO. Bocallave. Impresión digital

 

DAVID MÉNDEZ

Sobre la pulsión de la mirada [Texto] / Más allá de la bocallave. [Proyecto audiovisual]

Las puertas siempre han sido objetos dotados de cierto sentido litúrgico, no en su esenciamisma sino comomarco de inicio o bloqueo de lo que habita al otro lado. Estas líneas no pretenden ser más que una reflexión sobre ello, sobre lo que se esconde detrás de las puertas, sobre los mundos que habitan en el fuera de campo de nuestra visión. La historia de la humanidad va unida a un desarrollo por romper con los límites de nuestramirada.Desde la utilización del fuego como iluminación para la noche oscura de los tiempos, hasta losmás sofisticados avances como satélites o Internet tratan, entre otras cosas, de quebrar elmarco finito de la mirada. Ahora ya puedo saber lo que hay al otro lado de la puerta sin necesidad de abrirla o atravesar su umbral. Pero aún así, si puedo abrir la puerta la intentaré abrir.

¿Por qué esta necesidad de conocer lo que se esconde detrás de la puerta? Ello es debido a la pulsión de nuestramirada. Si buscamos en el Diccionario de la RealAcademia Española de la Lengua el término pulsión nos encontraremos con la siguiente definición: (Del lat. tardío pulsio, -ÿnis). f. En psicoanálisis, energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo. Es decir, el fin de nuestramirada esmirar y hasta que no ve saciada esa necesidad o pulsión no se queda satisfecha, no consigue descargar esa energía psíquica profunda de la que habla la teoría psicoanalista. Por ello gran parte de nuestra existencia nos la pasamos intentando abrir puertas que nos son cerradas.Otras las cerramos nosotrosmismos.

Ahora querría hablar de una puerta y de una cortina y de lo que habitaba al otro lado de lasmismas. La puerta es de la películaThe Searchers, Centauros del Desierto, de John Ford en 1956, y la cortina, no hay otramás famosa en la historia del cine, es la de Psycho, Psicosis, deAlfred Hitchcock de 1960. El cine es lamás increíble bocallave de nuestros tiempos, a través de la que miramos y damos descarga a la pulsión de nuestramirada. Cada vez que nos sentamos en una sala de cine y se apagan las luces nuestramirada sufre un colapso durante el instante de oscuridad para dar paso a una satisfacción que se va colmando a medida que se desarrolla la trama de la película. La pantalla de cine es la bocallave por la que miramos sin ser vistos otras vidas. Pero aquí también tenemos nuestra mirada circunscrita a lo que se nos muestra en el plano, y la pulsión nos invita a mirar a lo que queda en el fuera de campo, lo que habita detrás de una puerta y de una cortina. Unas veces nuestra mirada se verá satisfecha y otras no. Y en esta afirmación tan simple se ven reflejadas dos de los estilos cinematográficosmás importantes. El cine clásico y el cinemanierista. Como ejemplo de cine clásico tomaremos la puerta de Centauros delDesierto, y como paradigma de cine manierista la cortina de Psicosis. Una puerta que se abre al comienzo de la película y se cierra al final de la misma, y una cortina que se rasga a la mitad de la trama con unos ojos que dejan de mirar. Antes de entrar de lleno en ambas películas debemos fijar tan sólo un concepto. Una de las grandes diferencias entre el cine clásico deHollywood y todo el que vino después es precisamente el límite de nuestramirada. El cine clásico se valía del fuera de campo para nomostrar ciertos aspectos como el sexo y la violencia, conceptos que sí estaban claramente intuidos pero que se escondían siempre detrás de puertas que se nos cerraban y acciones que ocurrían fuera del alcance de nuestramirada.Con el fin del clasicismo deHollywood, y rindiéndonos una vezmás a esa pulsión de la mirada, la cámara entra en la alcoba y en el territorio explícito de la violencia. Ejemplificaremos brevemente esta afirmación en las dos películas citadas, donde comprobaremos los dosmodos demirar por la bocallave.

Ya en los propios títulos de crédito de Centauros del Desierto los nombres se nosmuestran sobre un fondo de pared. Es decir, se nos nombra a los protagonistas de la acción pero ya se nos está informando de que la historia que veremos se desarrolla detrás de esemuro., tras la aparición del nombre del gran maestro de ceremonias que es el director, John Ford, fundido a negro. Sobre el negro un lugar y un tiempo,Texas 1868. Entonces una puerta se abre y entra la luz, nuestramirada comienza su aventura. Pero destacaré que la puerta es abierta por alguien, en este caso una mujer (algo que tiene mucha importancia pero que no es el momento de tratar). Lo que sí es necesario recalcar es que la puerta se nos abre, se nos está invitando a mirar. La narración no comienza, pues se inicia ya en los títulos de crédito, pero los nombres cobran forma. Se escucha un nombre “Ethan”, el del héroe que sustentará el relato.

Vayamos ahora al comienzo de Psicosis. Sobre fondo negro unas líneas blancas rompen la negrura de imagen suscribiendo los nombres de los protagonistas. Lo blanco, la luz, lo que permite la mirada, rompe con la noche de la pantalla. Rasga esa negrura del mismo modo que más tarde rasgará el cuerpo desnudo de la protagonista. La violencia se instaura desde el mismo comienzo. Tras los títulos de crédito pasamos a un gran plano general con un movimiento circular que nosmuestra toda la ciudad.Y de entre toda esa ciudad que se nos ofrece, la cámara, o lo que es lomismo nuestramirada, escoge un punto donde fijarse.Y nos colamos, por un pequeño hueco de la ventana, dentro de la alcoba donde una pareja acaba de tener relaciones. El sexo también se instaura en nuestramirada, nos colamos dentro de la alcoba sin ser invitados.

Todo el resto de Centauros está lleno de sutilezas que hay que saber mirar. El impulso sexual entre Ethan (JohnWayne) yMarta, su cuñada, está muy sutilmente apuntado a través de miradas y pequeños gestos,perosiempredeunmodoimplícito. La violencia y muerte por el ataque de los indios tampoco se nos muestra en ningún momento, los cuerpos mutilados se nos esconden. Cuando el personaje de Marti (Jeffrey Hunter) intenta ver los cuerpos sin vida deAron,Marta y Benjamín Edwards, Ethan se lo impide, no le deja ver, con elmandato “No entres ahí”.Y tras esta negación aMarti, nos está negando a nosotros también esa mirada. En el cine clásico es el héroe el que se enfrenta a lo Real. Poco más tarde, en la secuencia en donde se encuentran con la sepultura de un indio bajo una gran piedra, Ethan le dispara a los ojos al cadáver del indio.Y se justifica de la siguientemanera: “Según las creencias de los comanches, sin ojos no puede entrar en las praderas del espíritu”. Con este gesto le está cerrando la puerta de su descanso eterno.Quien no tiene ojos para ver no puede alcanzar el Paraíso. A diferencia de cuando, sin verlo nosotros como espectadores, descubre el cuerpo violado y sin vida de su sobrina Lucy. Él sabe lo que se va a encontrar, pero como héroe de nuestra historia, como narrador de los hechos debe ser el que dé fe de losmismos con sumirada.

Regresemos ahora sobre Psicosis y como reescribe estos mismos elementos. Cuando el personaje de Marion (Janet Leigh), se queda sola en la habitación del motel, Norman Bates (Anthony Perkins) la espía a travésdeunagujeroenlaparedque sedescubre al retirar un cuadro. No está ahí de casualidad, sino hecho adrede para podermirar, para entrar nuevamente sin ser invitados en la alcoba. Y como el protagonista, esta vez antihéroe,mira, nosotros también miramos con él.Y entramos en el ámbito de lo prohibido, en el territorio hasta ahora infranqueable del sexo y lamuerte.Vemos a lamujer desnuda que semete en la ducha, y nosotros vamos allá, entrando con ella.Y ahora, posicionados en el lugar de lo prohibido, ocultos tan sólo por una cortina transparente, vemos llegar del otro lado lamuerte.Y pormás que intentemos avisar a nuestra compañera de ducha, no podemos hacer nadamás quemirar y convertirnos en testigos sordos del crimen. La cortina se abre y entra unamano con un cuchillo de cocina que fragmenta el cuerpo desnudo deMarion.Ahora, a diferencia de los títulos de crédito, la imagen es blanca, y negra la mano que la rasga.Y en este rasgar de la imagen, en este rasgar de nuestra mirada, Hitchcock comete su crimen. (Más tarde llegaría otro cine que sí nosmostraría el fino acero penetrando en el cuerpo).Una vez que el crimen se ha cometido, que el cuerpo desnudo ha sido mutilado, ya no hacen falta más puertas ni cortinas que protejan de la mirada. Con el último aliento de vida, Marion se agarra a la cortina y se desploma arrastrándola con ella.Ya en el suelo vemos un primerísimo primer plano de un ojo ya sin vida, de un ojo que ya nomira.

Centauros del Desierto termina con uno de los finalesmásmíticos y emotivos de la historiadel cine. Ethan y Marti han conseguido trasmuchos años rescatar a Debbie (NatalieWood) de las garras de los indios. Regresan a casa, a un hogarmuy parecido al del comienzo de la película. Todos van entrando a la casa, lugar que ocupamos nosotros como espectadores porque Ford sitúa la cámara dentro de ella, enmarcando un bellísimo plano con el umbral de la puerta. En el mismo punto desde el que comenzó la película vemos entrar a todos a la casa, donde se ha restablecido la armonía familiar. Pero no entran todos, Ethan se queda fuera, en el espacio salvaje del que le vimos llegar. No hay cabida dentro de la comunidad para él.Vemos cómo lentamente se da la vuelta y se pierde en la llanura.Y una puerta se nos cierra fundiendo a negro. Lo que queda del otro lado ya no es asunto nuestro, hemos visto lo que se nos ha permitido ver.

A diferencia, en Psicosis, el final se esconde tras una puerta. Elmisterio se resuelve cuando Lila (VeraMiles) se atreve a abrirla y ver qué se esconde tras ella.Allí descubrimos, junto con ella, lamomia de lamadre deNorman Bates.Tras este susto Lila se gira con brusquedad golpeando sin querer la bombilla que colgaba del techo, lo que provocamomentos de oscuridad ymomentos de luz.Nuevamente una sombra asesina con un cuchillo en lamano se abalanza sobre nosotros que, por efecto de la bombilla en movimiento, no conseguimos ver bien hasta que descubrimos -nuestra mirada consigue ver- que es Norman disfrazado de sumadre.Aquí la armonía familiar se descubre que está rota.

Esta no ha sido nadamás que unamera aproximación a dos de lasmiradasmás habituales que ha tenido el cine. Partiendo ambas, como ya apuntábamos al principio, de esa necesidad de conocer qué se esconde detrás de la puerta. ¿Quién sabe si el cine no nació tras lamirada de alguien que, oculto tras una puerta, contemplaba a través de la bocallave lo que acontecía al otro lado?

 

CARMEN DE CASTRO. El genio y la bocallave maravillosa

Había una vez un genio. Un genio que, mucho tiempo atrás, había conseguido escapar de su lámpara gracias a la intervención de un joven que casualmente se la había encontrado y... pero, esta es otra historia... Prosigamos. Este genio, libre y feliz, pululaba por el mundo con la única ocupación de ayudar a todos aquellos que le podían necesitar, especialmente a los niños. Dado su gran poder y su versatilidad, lo mismo se convertía en una barandilla si veía que algún niño corría peligro de caer, en una puerta o incluso algunas veces en un mullido colchón; así nuestro amigo, el genio, había conseguido evitar muchos accidentes.

Pero lo que este genio no podía conseguir era ver a través de los muros y puertas que guardaban a los humanos, de modo que muchas de las cosas que ocurrían se le escapaban; él sólo podía verlos en sus casas a través de las ventanas y, como era tan curioso, siempre se detenía a observar cómo vivían los hombres en familia. ¡Le gustaba tanto!

Un buen día, en uno de sus viajes por el mundo, acertó a llegar a una ciudad nueva para él. Decidió quedarse en ella una temporada para conocer a sus habitantes, pero lo que encontró allí le desconcertó: una gran casa en la que no había ni una sola ventana ¿Podéis creerlo? Pues así era: ¡Ni una sola ventana!

-¡Oh, cielos! ¿Cómo conseguiré ver lo que hay en el interior?- se preguntaba el genio.

Dio vueltas y vueltas y más vueltas en torno a la extraña construcción, pero nada... no halló ni el más mínimo ventanuco que le permitiera atisbar el interior. Por fin, en uno de sus múltiples pasos por la gran puerta que custodiaba la gran mansión, se dio cuenta de que existía un orificio por el cual se apreciaba un pequeño rayito de luz. Se acercó más y más y vio que era una bocallave preciosa, ni muy grande, ni muy pequeña, tenía el tamaño adecuado para poder acoger una llave mediana.

Rápidamente se inclinó y ... ¡nunca adivinareis lo que vio dentro! Era una gran estancia, muy iluminada, aunque no llegó a ver ninguna lámpara o fuego, o nada que pudiera emitir una luz tal; era una luz fantástica, nunca había visto algo parecido. En el espacio que el pequeño agujero le permitía contemplar había una especie de mueble extraño con muchos cajones de cristal azul, a través del cristal se veía algo que se movía.

De repente, algo oscureció la visión. El genio se apartó, no quería que le considerasen un mirón ni nada parecido. Decidió llamar a la puerta y presentarse. Sí, esto le pareció lo mejor, así podría ver claramente todo aquello que le había llamado antes la atención.

Llamó a la gran puerta y esperó escuchar algún sonido, pero no, no oyó nada en absoluto; volvió a intentarlo, pero esta vez tampoco oyó nada. ¿Sabéis lo que hizo entonces? Intentó colarse por el hueco de la bocallave, pero no pudo.

¿Por qué no pudo si era un genio?- os preguntaréis- Pues no pudo porque esa extraña construcción sin ventanas, con esa gran puerta y esa magnífica bocallave era un lugar mágico, el lugar donde habitaban las hadas de la luz.

Nosotros ya sabemos quién vivía allí, pero nuestro amigo el genio aún no lo sabe.

El genio recorrió las calles, indagó y escuchó algunas de las conversaciones de la gente y así pudo averiguar no sólo quién vivía en esa mansión sino también algo que le dejó perplejo: la mansión albergaba una especie de hechizo:

“Todo aquel ser mortal que introdujese la llave en la bocallave mágica, podría convertirse en un ser fantástico (ninfa, hada, genio, duende...) y todo aquel ser fantástico que lo consiguiese podría convertirse, si así lo deseaba, en un ser humano.”

- ¡Un ser humano! Podría tener mi propia familia, mis propios niños. ¡Mis propios niños!

–pensaba el genio- He visto tantas veces a través de las ventanas a los hombres con sus hijos. ¡Cómo me gustaría! ¡Decidido! ¡Conseguiré esa llave y gracias a la bocallave maravillosa podré conseguir lo que tanto deseo!

Cuando hubo formulado su deseo, y como por arte de magia, se encontró de pronto a la puerta de la gran mansión. Justo delante de él estaba Kela, una de las hadas de la luz, en sus manos tenía una llave.

La llave era preciosa, de oro y cristal azul, y, efectivamente su tamaño era mediano.

El hada le dijo:

- ¿Estás seguro?

- Sí – respondió él.

Ella le entregó la llave, el genio la introdujo en la bocallave abrió, la puerta sin esfuerzo a pesar de su volumen, y ... notó algo que no supo explicarse: los latidos de su corazón. Se sintió feliz, feliz como nunca antes se había sentido, ni siquiera cuando había conseguido su libertad. Ahora se sentía lleno, pletórico y sabía que así se iba a sentir el resto de su vida.

Y suponemos que así ha sido porque nadie nos ha dicho lo contrario.


EDUARDO CARAZO HERMOSO Bocallave Lápices de colores. 21 x 29,7 cm

 

 ENRIQUE DIEGO. Sin título. Técnica mixta sobre cartón. 40 x 29 cm

 

I ENCUENTRO DE JÓVENES ARTISTAS. Bocallave. [Instalación] Envases de vidrio. medidas variables

 

ROBERTO ROMERO ORAÁ. Sol. Mar. Bocallave. Impresión digital

 

JULIÁN BLANCO. Cueva Bocallave
[Ilustración: Parque Natural de las Hoces del Riaza. Segovia].

¿Bocallave?... Sí, un viaje alucinante… a la ciencia... al arte, al conocimiento... ¿vienes?

–El mismísimo Sneffels. Una montaña de cinco mil pies de altitud, una de las más notables de la isla, y la que, con toda seguridad, será la más célebre del mundo entero si su cráter conduce al centro del Globo.

–Pero ¡eso es imposible! –exclamé, encogiéndome de hombros, en abierta rebelión contra tan descabellada suposición.

–¿Imposible? –dijo severamente el profesor–. Y ¿por qué imposible?...

El camino se hacía cada vez más difícil… En el fondo del cráter se abrían tres chimeneas… Saknussem había descendido tan sólo por uno de los tres abismos que se abrían a nuestros pies, y según el sabio islandés había que reconocerlo por la particularidad, especificada en el criptograma, de que la sombra del Scartaris acariciaba sus bordes durante los últimos días del mes de junio. Y, en efecto, podía considerarse este agudo pico como la aguja de un inmenso cuadrante solar, cuya sombra en un día dado marcaba el camino del centro del Globo. Ahora bien: si el sol no acudía a la cita, no había sombra. […] El sol vertió sus rayos a raudales en el cráter. Cada montículo, cada roca, cada piedra, cada aspereza del terreno quedó expuesta al sol y proyectó su sombra sobre el suelo. Entre ellas, la del Scartaris se dibujó como una viva arista y se puso a girar insensiblemente con el astro radiante. Mi tío giraba con ella. A mediodía, la sombra lamió dulcemente el borde de la chimenea central.

–¡Es ésa! ¡Es ésa! –gritó el profesor. Y añadió en danés: ¡Al centro del Globo!...

–Ahora, Axel –exclamó el profesor con entusiasmo–, vamos a hundirnos verdaderamente en las entrañas del Globo. He aquí el momento preciso en que comienza nuestro viaje. […] Empiezas ya a darte cuenta, Axel. Así que esto te parece espléndido, muchacho. Pues aún has de ver otras maravillas. ¡Adelante! ¡Andemos!

Julio Verne. Viaje al centro de la Tierra.

 

LORENZO DUQUE. Eolo. Piedra, acero y metacrilato. 50 x 20 x 36 cm

 

INMA CALVILLO La llave Técnica mixta sobre tabla 50 x 100 cm

 

ISABEL SANSEGUNDO. Bocallave

Me sugiere lo mismo que el refrán en boca cerrada no entran moscas, ni salen, añado yo. Todas esas cosas que ojalá nos hubiéramos callado y no dicho nunca ya que somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras.


JESÚS RIESCO. Bocallave

Miré por la boca de la llave y vi un conejo con prisas; un coronel recordando el hielo; un aleph en la escalera; un cielo protector; vi a Janet persiguiendo burros; a Shylock con su balanza; la ínsula Barataria; la sombra alargada de un ciprés.

Entonces dije: “Abre la boca y di Ahhhh”. Dijo Ahhhh y me tragó la historia interminable.

SOLEDAD GUILARTE. Bocallave

La voz
que se
 abre.


MIGUELÓN [MiguelVelasco] Bocallave

Nunca he sabido cómo abrir una puerta, ni cómo encontrar la clave de la vida, sólome he sentido a gusto cuandome he visto reflejado con alguien al que he ayudado.

 

CONCHA GAY. Muy frágil. Técnica mixta (madera, metal, piedra y resina). 61 x5 9 x 10 cm

 

GOYO YEVES. Bocallave [Proyecto audiovisual]

Quién no se ha sentido alguna vez terriblemente atraído por intentar adivinar los secretos que se ocultan detrás de ese provocativo agujero de curvas sinuosas y sensuales que, con sólo un pequeño haz de luz que generosamente permite atravesarle, nos incita -como hipnotizados- a dejar de imaginar sus profundidades para descubrir la realidad, dejando aposentar nuestro nervioso ojo alrededor de los brazos del Bocallave.

Menos mal, amigo, que a esta extraña y desdentada boca sólo le gusta alimentarse de frías y oxidadas llaves -que a menudo la penetran sin cariño y con cierta violencia- porque si no… ¿os imagináis la cantidad de reyes que andaríamos por las calles del País de los Ciegos?

GUSTAVO MARTÍN GARZO
La boca y la calle

Bocallave es el hueco de la cerradura, la boca en que metemos la llave que abre la puerta de la calle. En la boca viven las palabras, y en la calle las cosas.

Al equipararlas, vinculamos el mundo y el lenguaje. En medio hay una puerta.

Abrir esa puerta es hacer que palabras y cosas, lenguaje y experiencia coincidan.

De modo que la puerta, al abrirse, hace de nuestra casa una prolongación de la calle; y transforma la calle en nuestra casa.

JORGE ADRADOS Sin título [instalación] Textiles y metal Medidas variables

 

 

JOAQUÍN DÍAZ, LUIS DELGADO, OSTERN El secreto de Melusina [cosmorama multimedia] 90 x 53 x 178 cm

 

PABLO RANSA Bocallave Técnica mixta sobre tabla 21,5 x 27,5 cm

 

JESÚS CLAVERO. Bocallave

¿Cuántas palabras, significados, expresiones y contenidos se pueden condensar en un vocablo? Seguramente tantas como ideas, proyectos, sentimientos e ilusiones queramos expresar con él…

Boca… que habla y nos comunica con la humanidad. Boca… que ríe y besa. Boca… que da la bienvenida a los alimentos del corazón. Boca... de cinceles y escoplos que tallan esculturas de materia viva. Boca… de los libros que contienen la poesía, la novela, la comedia y el drama de nuestra vidas. Bocal… que saca el vino de la sabiduría de las tinajas de la historia. Bocal… de laboratorio que guarda pócimas, ungüentos y fórmulas de creación. Bocal…de instrumento de viento que emite bellos sonidos de luz. Ocal… de peras, manzanas y rosas de gustosos sabores y delicados aromas de inspiración. Cal… que con agua desprende calor y blanquea las oscuras paredes de la realidad. Calla… que saca plantas y abre hoyos para la siembra de ideas y pensamientos. Allá… más allá, mucho más allá nos llevará nuestra ilusión por cambiar el mundo.Llave…que abre la puerta de la Alegría, de la Esperanza y de la Paz, y que cierra la del odio, la guerra, el dolor y la muerte. Llave…que aprieta las tuercas de la existencia. Llave… de instrumentos musicales que emiten las notas de la imaginación. Llave…que da cuerda al reloj de la vida. Ave… de un paraíso perdido, que vuela y despliega las alas de la Paz y el Amor.

Bocallave… ¿parte de la cerradura por la cual se mete la llave?


 

ÓSCAR MEDINA. Bocallave. Impresión digital

 

 

A. BRAGADO. Abanico. Impresión digital

 

P.R.G. Bocallave Rotulador sobre papel 7,5 x 12,5 cm

 

EVA ÁLVAREZ DE EULATE Bocallave

Bocallave es un libro abierto, la puerta que conduce a un jardín secreto, y esperanza. Bocallave es el encuadre de un paisaje imposible, de voces que ríen, canturreos, susurros, murmullos que gritan y sacan la lengua con insolencia.

Bocas, besos, llevando la llave del interior al exterior, de lo externo, del otro, a uno mismo, al sueño, al proyecto, al anhelo vital, soplo de viento.

Llave de soplo, llave transparente. Bocallave de agua clara, manantial que vuela con todo, con su boca, con su beso, con su llave, con su agua. Refresco de caminantes, fluyendo, acariciadora tibia de pieles cansadas.

Por mi bocallave hago pompas de jabón. Se mecen en el aire, multicolores, en su caleidoscópica redondez de esferas diminutas. Bocallave, colores , beso, agua, aire.

 

GERMÁN DÍEZ BARRIO. Bocallave

La vista se alarga hasta un campo inagotable donde las letras se transforman en las palabras que se cobijan dentro valle bello cable hasta mezclarse con el infinito, fundido con una calle, que devuelve la mirada a los ojos expectantes.

 

GERMÁN GONZÁLEZ Rebeca y tejoletas Diversas maderas y metal

 

RAQUEL LANSEROS

Adivinanza [Canción]

Alberto García arreglos , trombón y violín

 Lo profundo de tu entrada, el contorno de tu clave; tumirada tan oscuraqueme dice: “Ven”.

Para encontrar una parte que se funda, queme abra a tus sueños, a tumagia...

Boca a boca, llave a llave, Búscame.

 Busca y encuéntrame.

“Toca el bronce... plata abre”

...Eso es todo lo que te diré.

Asomando esa palabra Hay viaje de ida y vuelta Un camino delicado Que me suena bien.

Esos ojos que deslumbran y reflejan el tesoro que te guardas, de algún modo...

Boca a boca, llavea llave, Búscame.

Busca y encuéntrame.

“Toca el bronce... plata abre”

...Eso es todo lo que te diré.

No eres aire, no eres nadie

Buscarte, buscar y encontrarte

Tu son hace que te ame

Bocallave, por fin te soñé.

 

ENRIQUE RECHE Manzana orbital bronce y acero cortén 120 x 25 x2 5 cm.

 

PEDRO MONJE Sin título Técnica mixta sobre tabla 25 x 150 cm

 

JOSÉ ANTONIO ROBLES QUESADA

 Impuestos de paso

La más digna unión entre dentro y fuera, el oculto y arcano mecanismo hacia las dos personas de uno mismo: quien viaja con un ansia duradera

(Ícaro que a su padre desespera), quien espera con fácil mimetismo temeroso del cambio y del abismo buscando ser feliz a su manera.

Ambos en uno llevan su equipaje listo para pasar al otro lado o se quedan dormidos en la bocallave que solicita su pontaje (una vieja barbuda con tocado a quien los desdenes volvieron loca).

15 de octubre de 2006

 

 

 

 

MARÍA JESÚS GARCÍA / ÓSCAR MARCHENA
Silueta / Tac-tac [Proyectos audiovisuales]


 

MANUEL SIERRA. Bocallaves [desde fuera, desde dentro]. Impresión digital

 

LORENA ESCRIBANO Nana bocallave para Jimena [Canción]

El ombligo de Jimena bocallave para el mundo. Pudo mirar y salir. Miró y quiso quedarse.

Cerraduras que nos salvan, bocallaves que nos mueven, nos intrigan y sugieren y hacen continuar.

Si metes la llave dentro quizás no haya vuelta atrás. Al otro lado está el secreto, mira bien y lo verás

Cerraduras que nos salvan y sonrisas que nos mueven, nos intrigan y sugieren y hacen continuar y nunca acabar.


ARMANDO RECORDS Bocallave [Música creada e interpretada por Armando Fernández con su Boca y sus llaves]

bocallave / boca llave / bo ca lla ve / bo ca [llaves] llave / bo / bo / bo / ca / bo / ca / [llaves ] / bo / ca / bo / ca / bocalla vebo / callave boca / llavebo calla / veboca llave / bocalla vebo / callave boca / llavebo calla / veboca llave / boca llave / boca llave{} / boca llave / boca llave{} / boca llave / boca llave{} / boca llave / boca llave{} / bocalla vebo / callave{} boca / llavebo calla / veboca{} llave / bocalla vebo / callave{} boca / llavebo calla / veboca{} llave / ca //

 

PACO ALCÁNTARA. Bocallave

Tan sensual orificio fue el catalejo a través del que despertó a los placeres más personales en su más tierna infancia, cuando descubrió que sus padres no sólo utilizaban la cama para dormir. Convertido en un experimentado voyeur, escrutó hasta los más íntimos detalles de la anatomía de sus hermanas. Ya casado y con hijos, retiró de las puertas de los dormitorios y baños todas las cerraduras. Sin embargo, cuando por la noche trancaban las habitaciones,el ruido de los cerrojos le excitaba. Quien tuvo, retuvo.

 

TERESA SANZ. En negro

Cuando las cerraduras tenían ojos, uno podía intuir lo que había al otro lado. Estaba ahí, sencillamente no podías tocarlo. Con el tiempo se fueron reduciendo las vistas a lo ajeno, lo que verdaderamente es ajeno y privado, no lo otro. Y entonces apareció la mirilla, que nos conecta con un mundo de tipos rechonchos y difuminados; lo que se ve mosquea tanto que no abre ni Dios. Como medida preventiva, la mirilla ha triunfado. Mejor sería no necesitar puertas, que la casa fuera toda pared y te quedaras envasado al vacío junto a tus niños y la televisión. Puede que estén en ello.

 

JESÚS BAEZA. Bocallave. Impresión digital

 

PASTAGANSA [MYRIAM DE FRUTOS]. Llave de canelón

 

 

JAVIER ARROYO Área de la bocallave Impresión digital

 

LUIS BLANCO Sin título Aguafuerte y aguatinta sobre papel 8 x 6 cm

 

ENCARNA PÉREZ GRANDE. Visitando la exposición. Técnica mixta sobre táblex. 90 x 90 cm

 

JESÚS CAPA. Sin título. Técnica mixta sobre tabla. 46 x 46 cm

 

JUAN RAMÓN GARCÍA MENÉNDEZ. Santos que yo te pinte...

“Santos que yo te pinte, demonios se tienen que volver”, reza la canción.

El Norte de Castilla del 13 de abril de 1929 aseveraba de Ángeles Santos que “lo mismo las virtudes y los vicios no correspondan a la edad, sino al arte”. Francisco de Cossío escribía así de la primera exposición individual de la artista, en el Ateneo de Valladolid.

Con sólo 18 años, Ángeles atravesaba un periodo creativo deslumbrante, denso y personal. Entre 1928 y 1930, al calor de la Generación del 27 -de la que Valladolid participa con los hermanos Cossío, los poetas Francisco Pino y Jorge Guillén o los pintores Sinforiano de Toro y Cristóbal Hall-, pule el grueso de su obra. Recibe menciones de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de la Purísima Concepción y de la Asociación de Pintores y Escultores; expone en el Lyceum Club; es reconocida por Lorca, Alberti, Gómez de la Serna y por el crítico Joaquín Nubiola. Ante ella pasa la élite del espectro cultural español. De hecho, constituye per se un foco autónomo, que se alimenta de su propia y temeraria ansia juvenil y de una lucidez extrema y extraña. Diríase que, “libre de todos los prejuicios que impurifican el arte”, quiso vaciarse antes de tomar aire manchado.

Tras el trienio, receloso de su sombra, el genio se consume; arrastra un bagaje que se convierte en lastre (los fracasos de San Sebastián y París, en 1931). Con el fuelle agotado, la creatividad inmaculada topó con el muro de la realidad, el de un centro de salud, y tornó en convención plástica. Del doloroso trance 1928-1930 nacen, como en escritura automática, sus obras maestras, cuando Ángeles puede apenas seguir con mano firme la estela de una imaginación que no controla.

El año 1928 es el de su andrógino “Autorretrato” o cómo, a partir del “Retrato de Ana María” (de Dalí), hacer de un lienzo el espejo del alma. Las respuestas al misterio de la vorágine creadora de la niña están en estos ojos enormes que retan al mundo, ávidos por aprender; en esta belleza apenas escondida bajo una vestimenta casual y descuidada, casi anodina; en la ausencia de maquillaje y florituras de peluquería. “El tío Simón”, su ópera prima, es un tipo castellano sencillo, sin pretensiones. Este retrato, junto con, entre otras, “La tía Marieta” (en la misma línea “segoviana”) y “Niños en el jardín”, muestran a una autora de parquedad conceptual más propia de su edad (17 años en 1928) que de la que poco después teje con trazo divino tres obras inmortales.

El primer peldaño es “La tertulia”. De Realismo sin pretensiones a Nueva Objetividad alemana; de Zuloaga a Otto Dix en un año (1929). ¿Qué pasaba por la cabeza de Ángeles Santos en su mayoría de edad? También llamada “El Cabaret”, las cuatro mujeres beben sin duda de la grotesca periodista Sylvia von Harden, del alemán, a la sazón que del gusto de éste por huir del carácter del personaje y abordar su rol social: liberadas pero perdedoras en su propia emancipación, oscuras y románticas, femme fatale de novelesca fealdad; posturas provocadoras aunque más sufridas que sensuales, miradas ansiosas, cigarros (ya el cigarro de “Un vaso de vino”, de 1928, evoca a Dix). Y silencio; no existe tertulia alguna en “La tertulia”: cuatro abrumadoras soledades bajo un prisma de ángulos exagerados y perfiles enérgicos.

Estamos en 1929 y la niña de hace un año retrata ahora a Conchita y a Anita, de candor más peligroso que inocente. En la oscuridad (ambientes espectrales al uso del gélido Josep Togores, cuya “Les Dormeuses” también clavará Ángeles en “Niños y plantas”, en 1930), sus ojos nos inquietan; son crueles sin desearlo. Por su parte, “La tierra [Pueblo primitivo]”, es un desierto de la locura del ser tecnificado de esferas de acero encarando la luz del sol. Es causa y fruto de su propia perfección y está indefenso ante la Verdad. Sólo quienes la esquivan viven una felicidad de plástico y cumplen el ciclo.

La segunda de sus cumbres es “Un mundo” (1929), obra de madurez en su acelerado ritmo vital. Como osadía final, se enfrenta al gran formato sin querer demostrar nada a nadie más que a sí misma. La obra surge de la necesidad de comunicar un nuevo lenguaje. Comienza por romper la división tópica de planos celeste y terreno; ahora el primero envuelve al segundo. Ambos giran gracias a una maquinaria invisible, pitagórica: la música. El ritmo casi pendular de la composición lo provocan los espíritus que, en una danza mística, corren hacia el sol a encender sus antorchas y convertirlas más tarde en estrellas. Sol y estrellas iluminan un mundo de tres planos (luz, sombra y penumbra) que se extienden por la esfera humana, teatro donde se representan su vida -arte y ciencia- y su muerte -inicio del nuevo ciclo, con la Maternidad como eje del péndulo-.

El capítulo final de la locura de Ángeles -1930- aporta a su obra una cadencia lírica turbadora. “Cena familiar” es un primer exponente. “Niña muerta”, sin embargo, va un poco más allá y es la tercera pieza maestra de la que hablamos. En ella se conjugan la ternura y el miedo. De nuevo, el empeño de la pintora en hacer convivir al niño con el terror; posturas afectadas y rostros que observan con infantil curiosidad sentimientos no infantiles que se cobijan al calor de la luz que emana un cuerpo inerte.

El impacto intemporal de “La tertulia”, “Un mundo” y “Niña muerta” valida las palabras de Francisco de Cossío: “cada día que se pone a pintar mata a un dragón y ella no se entera. El artista de genio no hace sino esto, afrontar los peligros como si no lo fuesen”. El artista que no conoce siquiera el peligro no está sometido a riesgo alguno más que el de sorprender.

 

Papapepapipapopapupa. Teoría evolutiva I. Impresión digital

 

Mª DEL MAR SAINZ DE BARANDA RODRÍGUEZ. Adivinadivinanza

 

LUIS GONZÁLEZ GALLEGO. Contaminación. Acrílico sobre lienzo. 81,5 x 81,5 cm

 

YHERVÁS. La llave del amor. Óleo sobre lienzo. 73 x 73 cm

 

LUIS CARLOS SAN MIGUEL. Bocallave

Los yacimientos y sus investigaciones arqueológicas, sus excavaciones, son un bocallave maravilloso que franquea el umbral de nuestra historia. Abrir esas puertas es bueno porque nos informa sobre nuestro pasado y rescata la memoria.

No obstante -desafortunadamente pienso yo- algunas polémicas recientemente suscitadas en torno a los ajusticiados por los dos bandos de nuestra última guerra civil, nos hacen ver los perversos usos que también se le dan a esta mágica herramienta; nuestros colegas se convierten en meros instrumentos de gente que traspasa el quicio del tiempo sin respeto y blande esa clave para amenazar a sus rivales a la poltrona política.

Cerrar la llave, echar tierra, vienen a ser términos sinónimos y convenientes en algunas investigaciones cuando el arqueólogo no hace otra cosa que remover tierras y alterar conciencias sin ton ni son.

 

CHARO GARCÍA POVEDANO A través de los sueños Aguada sobre papel 20 x 35,5 cm

 

JESÚS PASTOR DE VALDUNQUILLO. Bocallave

Mis orígenes en Tierra de Campos me invitan a mirardesde el hueco abierto en la puerta y, mientras la llave está fuera, desde el interior de la bodega el rayo de luz me iluminaba el camino de salida las veces que se apagaba mi pequeño candil y, sujetando con las dos manos la jarra de vino, llegaba hasta el rellano de la salida... giraba la llave y trancaba la puerta de trillo hasta el día siguiente que volvía silbando con la llave grande y cromada a espitar el vino fresco que se criaba en mi bodega de Valdunquillo...

En aquellos años de niñez, juegos, catarros, iglesiay mucha felicidad.

 

JUAN VILLA Ayuda Bronce y cobre 44 x 44 x 67 cm

 

PATRICIA BAZ. Bocabajo

Boca abajo, tumbada en el suelo, leo: “parte de la cerradura por la cual se introduce la llave”. Pero también –para qué negarlo- parte de la cerradura por la que ver sin ser visto. Ese orificio que satisface una pequeña parte de nuestra infinita curiosidad.

Y, de repente, sin darnos cuenta, todo se ha convertido en bocallave...

Dicen que hubo un tiempo en que todas las farolas eran simples farolas. Ahora, sin lugares donde podernos esconder, hago un gran esfuerzo para creer que eso es verdad.

Mientras unas nos alumbran otras rastrean el trazo de nuestros movimientos y sus cristales transparentes han oscurecido hasta ocultar el ojo artificial que hay detrás.

Nos vigilan, controlan e incluso espían, porque en nuestra naturaleza está el gusto por vigilar, controlar y sobre todo espiar.

Algunos -ingenuos- intentan tapar esa parte de la cerradura; otros -locos- procuran, por placer, hacerla aún más grande. Pero todos están tan absortos en su tarea que no reparan en lo vano que resulta su esfuerzo, pues el control sobre nuestras vidas está ya escrito en esa lista de cosas que escapan del alcance de uno mismo.

 

ROSA BARQUÍN Y RAMIRO ACEDOS
Memoria, olvido y caos / Desde el olvido Gres. Medidas variables

 

Desde el olvido

En el principio es el caos y el olvido es caos y el universo es caos. En realidad lo único que hay, del verbo haber, es Caos.

Caos como abertura, apertura, materia que posee el principio integrante de todos los seres, posibilidad de todo tipo de realidades materiales.

El proceso, caótico, de apertura, creador, está constituido por cauces de energía: logos, mneme y lete.

Logos que podemos entender como orden, explicación y/o razón del universo; Mneme, memoria, como la facultad de la permanencia y reproducción de impresiones y percepciones; y Lete, el olvido, que, demasiado comúnmente, se ha entendido como no-memoria..

En las narraciones , griegas y romanas, Lete es un río, el río del Olvido, a cuyas aguas van a lavarse las almas de los muertos con el fin de dejar en ellas todas ó parte importante de las experiencias vividas en una vida anterior y así poder vivir una vida nueva. En las tradiciones del budismo Zen el olvido es el camino del conocimiento de la Vía y de uno mismo, de modo que, al olvidarse a sí mismo, se hace uno con todas las existencias, cuya esencia es, entonces, iluminada por la luz original de la humanidad.

El logos-orden, afianzándose como poder-dominación ya con los griegos y aún en el presente, relegó la dimensión olvido al mundo de lo irreal, transformando su carácter positivo en negativo y otorgándole el profundamente arraigado significado de ausencia de memoria.

El olvido no es, sin embargo, un simple no-ser memoria. A lo largo de la historia, en diversos lugares y tiempos, podemos percibir la dimensión del olvido manifestada por algunos creadores artísticos y filosóficos. Unos hablan del “no saber”, de inspiración, de éxtasis, de furor; quien afirma vivir un entusiasmo desbordante, aquélla dice sentir como un arrebato, mientras éste está convencido de haber alcanzado un conocimiento no presentido, un resultado distinto del fin propuesto ó de vivir una experiencia sublime.

El proceso, caótico, de creación artística se produce en el devenir de un encuentro entre cada sujeto y el universo, objeto, del que al mismo tiempo forma parte siendo, también, universo.

El acto creador, artístico supone, por tanto, caos, logos, memoria con su adecuado dominio técnico, olvido y las emociones obvias, subyacentes y emergentes; un acontecimiento en el que olvidarse es hacerse uno en/con el proceso creador artístico. A ese surgimiento, aparecer, desvelarse (aletheia) se le conoce con diversas acepciones como veíamos más arriba y también, en general, como arte.

Denominamos bocallave a la abertura por donde se introduce la llave para abrir o cerrar; es una frontera que une y separa realidades al mismo tiempo, dentro de la realidad global; es el lugar del encuentro entre el sujeto-llave que percibe y el espacioobjeto que es percibido de modo que en el mismo acto de la percepción ambos se funden y surge un conocimiento que bien pudiera ser artístico o sencillamente científico.

Aparentemente, la estructura de la llave requiere, para ser funcional, una correpondencia estructural con el espacio de la cerradura...correspondencia, adecuatio rei et intelectus, relación entre mente matemática y naturaleza escrita en lenguaje matemático... sin embargo un hombre, una mujer, no son productos acabados, seres inertes, inamovibles, sino seres críticos, creativos, emotivos con criterios, con claves, llaves, para percibir, estructurar, el mundo; claves, llaves, que penetran en el mundo caótico, acompañadas del logos, la memoria, las emociones y el olvido.

Es importante, además, tener en cuenta que “cerrar” puede ser hacer desaparecer una abertura, ocultar, impedir y, también, encajar, unir, comunicar sellando..y que “abrir”, por su parte, puede significar separar, distanciar, extender y , también, empezar, manifestar, revelar lo secreto, descubrir lo oculto....

¡E pur si muove¡ El universo está abierto, ¿en qué dirección? ¿en qué sentido?. En el proceso de creación lo estamos descubriendo y al descubrirlo nos descubrimos a nosotros mismos.

Apolo y Dionisos forjando el universo.

 

NURIA SÁEZ No arruines tu vida Gres. 15 x 17 x2 8 cm

 

FELICÍSIMO PÉREZ Bocallave Óleo sobre tabla 17 x 33 cm


 

LUIS BAILÓN. Bocallave: El que busca, halla

Pues sí: He tenido que buscar en el diccionario. El mío dice:

BOCALLAVE m. Parte de la cerradura por la cual se mete la llave.

O sea: El ojo de la cerradura, en lenguaje más prosaico. Ya entiendo. E incluso me imagino por qué los promotores de esta iniciativa cultural han escogido el nombre. No está mal para empezar.

Instintivamente algo me dice que el ojo de la cerradura, el bocalllave (ya sé que suena muy mal, pero mi diccionario dice: m.), sirve para mirar. Sí: para mirar. Pero no de cualquier manera. Yo diría que para mirar de una forma maliciosa, para espiar … ¡Hombre!, de observar se aprende, pero me niego a asociar esta forma de aprender y enseñar como núcleo de la incipiente asociación BOCALLAVE.

Y, además, el diccionario lo dice tajantemente: para meter la llave. Y a mí se me ocurre, lógicamente, que de este férreo ayuntamiento surge la apertura de la puerta. Me imagino: el alumbramiento de la Verdad. Porque sólo se puede escribir Cultura, con mayúscula, cuando forma parte de la Verdad.

La Verdad. Y ¿qué es la Verdad? ¡Ay! Pregunta sin respuesta. Me pasa, ahora, por la cabeza cuánta pseudo-cultura nos rodea encubriendo con oropeles “de progreso” el verdadero brillo de la Verdad. Pero dejemos de lado a estos esperpénticos actores del espectáculo bufo de la cultura.

Porque mis amigos de la -asociación- BOCALLAVE no son así. Ni lo van a ser.Yo sé que ellos son sensibles a las ansias de alcanzar la Verdad que están en todo ser racional. Sin duda, sigo imaginando, esta es la llave a la que ellos responden, su motivación, su anhelo. Y la que les permitirá mostrar la Cultura -insisto: con mayúscula- en todas sus ricas y variadas manifestaciones.

Porque para mí la Cultura es eso: Una manifestación de la Verdad revestida de los ropajes de la Belleza, que sosiega y satisface el ansia de saber. Esta manifestación bella alcanza a las Artes y las Letras y, también, a las Ciencias.

Inteligente me parece, pues, la elección del nombre. Parece querer decir: ¡Ven con la llave de tu inquietud! Nosotros te abriremos con ella la puerta de tu sosiego. A mí no se me habría ocurrido. ¡Palabra!

No me queda más que celebrar este nacimiento y desearles lo mejor en esta voluntaria oferta que nos hacen para acercarnos a la Cultura.

Y ya no insisto más: Con MAYÚSCULA.

 

JAIME LAFUENTE. Bocallaves

trabalenguas
Llaveboca, bocallave
Cabovella, vellacabo
Cavebolla, vecallabo
Llaboveca, bollacave
sentencia
En llave cerrada no entran bocas
en boca cerrada no entran llaves
abre la boca quien menos sabe
y quien la cierra no se equivoca.
copla amorosa
Nadie en el mundo sabe
la suerte que a mi me toca
desde que tengo la llave
para besarte en la boca

décima
Nadie tiene la llave de la verdad absoluta nadie la vida disfruta si vivirla no sabe

Pero la bocallave que no es una cosa loca hace salir de mi boca palabras en verso y rima y el conseguirlo me anima que no es una suerte poca.


FERNANDO CAMPO. Buccaclavis creat. Impresión digital

 

JOSÉ Mª ROMERO VERGARA Bocallave a Torozos

[Proyecto audiovisual realizado a partir de las obras presentadas en el 1er Encuentro de Fotografía Torozos (mayo de 2006)]

[Composición musical por José Ignacio y Roberto Romero Oraá]

 

FERNANDO MOLINERO HERNANDO. Bocallave

En algunos pueblos del Esgueva la bocallave es conocida como “la vergüenza”, la chapa o adorno con la que los herreros de los pueblos remataban las cerraduras de una manera funcional, más o menos imaginativa, siempre diferente, a menudo fantasiosa.

En Villatuelda, donde hemos tomado los ejemplos, no saben por qué la llamaban así, pero hay paisanos, de edad avanzada, que atribuyen el origen de ese nombre a las comparaciones que se hacían con los órganos sexuales; otros piensan que se debe a que la vergüenza, con su escudete imaginativo, tapaba los escarbaderos y líneas de discontinuidad de los listones de madera que encuadraban la cerradura.

Sea cual sea su origen, los herreros de los pueblos mostraron una gran imaginación para hacer chapas, perforadas, con sus formas singulares, que se sujetaban a la madera mediante clavos elaborados por ellos mismos, con bocas de llave curvadas a derecha e izquierda, a veces de una manera asimétrica, otras perfectamente alineadas en torno a un eje central, a menudo con más de una cámara en la cerradura, teniendo que sortear una boca interior desplazada respecto al eje principal, para acceder a una segunda cámara concordante con el eje exterior.

El oficio de herrero pasó a la historia, pero su obra, su imaginación, su habilidad en el manejo del hierro, en la creación libre y funcional perdura en su legado: en puertas de bodega, de pajares, de lagares, en los portones de las iglesias, de los corrales, de las cuadras y todo tipo de puertas carreteras o allí donde era necesario insertar una cerradura con su bocallave, singular, rematada por “la vergüenza”.

RAÚL FERNÁNDEZ Bocal lave [Canción]

Esta es la historia de un pez que se ofrece
De un niño que crece y quiere reir
Esta es la historia de un hombre olvidado
Cruzado de manos que aún quiere sentir

Esta es la historia de un día, de la poesía
que intento escribir
Este es el barro que amaso, el trazo que trazo
Al sobrevivir

Y tú frente a tu obra eres feliz
Quizás le sobra un poco de nariz
Perdiste algún acorde en el salón
O aún falta en aquel cuadro otro gorrión

Pero es tu creación

Esta es la historia de una flor que crece
Y el viento la mece cuando al respirar
Transporta a golpes recuerdos y veces
Semillas y nueces para alimentar

Esta es la historia de un guía, más llora la cría
Queriendo mamar
Hasta las piedras florecen cuando el río crece
Ofreciendo maná

Llorando ensimismado sin saber
si aquello que has creado puede ser
Perdiste algún acorde en el salón
O aún falta en aquel cuadro otro gorrión
Pero has creado amor


CENTRO DE ESTUDIOS MUSICALES MODULANDO Bocal llave[Canción]

Bocallave qué tengo que hacer para descubrir ¿qué hay detrás de ti?

Sólo gira con tu llave y un gran mundo se abrirá.


PILAR ORAÁ. Bandejas. Madera contorneada y lacada y cristal

 

LAURA ROMERO ORAÁ. Pendientes, collar y sortija. Metal y pasta fimo

 


JAVIER CARRANZA. Bocallave Bocallave, boca, llave, llave de tu boca, la que te abre y te muestra incierta, la de tu misterio.

No hables,
no digas, no mientas,
si no quieres que, furtivo,
te recorra, conquiste
tu vasto territorio,
pues tu boca
te traiciona,
es la llave de tus istmos,
la frontera abierta
la barbacana débil,
de tu geografía ignota.

Sólo en la noche,
locuaz y desnuda,
te tengo entera,
sólo la noche forja
llaves que te franquean.

Ay si no hubiera noche,
si no hubiera planetas
de metal frío y negro,
si no hubiere fragua,
ni yunques, ni viento.

Cuánto más inexpugnable
eres callada que desnuda.
Si desnuda,
tu piel blanca,
tus airosos atributos,
nada pueden.
Si callada,
las altas torres
de tus misterios
son más altas,
las finas púas de tu coraza
hieren como lanzas
y no existe llave que te abra.

Ay si no te encontrare
si no tuviera tu llave,
si tu boca, al fin, se cerrare
.

 

JAVIER ORAÁ GONZÁLEZ. Bocallave

BOCALLAVE (Adjetivo)

Dícese de quien, originariamente por faltarle todos o la mayor parte de los dientes, permanecía siempre con la boca cerrada. En la actualidad, forma coloquial utilizada para designar a toda persona de gesto desabrido y mal humorado.


CANAS DE VALLADOLID Bocallave

La mirada a lo que nos gustaría encontrar o la que desconocemos. Pero siempre la aventura de mirar como búsqueda de nosotros mismos o de mundos ajenos por descubrir.

Qué hermosa es la inquietud de lo (que) nos encontraremos al asomarnos por una boca de llave.


MERCEDES CANO. Bocallave

Bocallave. Algo tan simple y, a la vez, tan complejo. Ella da entrada a la casa, a la familia, al calor del hogar. Rodeada de encaje de hierro, se abre para permitirnos la entrada en el mundo interior. Es prueba palpable de lo que la colaboración consigue. Llave y bocallave. Ella sola, ojo de la cerradura, permite tan solo una fugaz visión a quien se inclina a mirar por ella. Con la llave, abre paso a los amigos, y cierra la intimidad a los de fuera.  

ANTONIO ORTEGA GONZÁLEZ Cuadros de bocallaves

Miles de alcayatas
atrapadas en la onírica pared
de la realidad del ser,
de las que cuelgan cuadros de bocallaves,
bocallaves en si,
de cerraduras que se ciegan en la involución humana;
pero en esta,
cerrajeros de las artes
que se empeñan en abrir puertas y ventanas
a pequeños universos paralelos
grandes paraísos y oasis del sentir.
El hombre,
el curioso por naturaleza gatuna,
el mirón, el voyeur,
mete sus ojos en las cerraduras,
y ve,
ve mundos de color sonido y forma
por descubrir,
por interpretar,
y crea,
se vuelve Dios,
se vuelve padre
y madre a la vez,
pues pare
y da a luz a la luz
que sonríe o llora...
según los destellos reflejados
en los distintos espejos del mundo...

 

ALFONSO SAINZ DE BARANDA ESCUDERO Un bocallave, ¡deprisa! Esmalte sobre tabla 30 x3 7 cm

 

ROMERÓGARAS Bocanube [o bocallave de lluvia] Técnica mixta 58 x 64 x 9 cm

 

RAFAEL CUBILLO Bocallave para cromorno [Composición musical]

1 http://es.wikipedia.org/wiki/Cromorno.

El Cromorno es un instrumento musical aerófono que fue popular durante el Renacimiento.

El nombre deriva del Alemán Krumhorn, que proviene del inglés antiguo crump y sobrevive en términos actuales como crumpled y crumplet.

El cromorno es un instrumento de lengüeta encapsulada. Su estructura es similar a la del tubo de una gaita. Una doble lengüeta está montada dentro de una cámara dentro del extremo de un largo tubo. Soplando dentro de la cámara se produce un sonido. La altura o frecuencia del sonido puede modificarse abriendo o cerrando con los dedos agujeros a lo largo del tubo. Una característica inusual del Cromorno es su forma; el extremo se curva hacia arriba, con lo que el instrumento recuerda a una banana, o para ser más prosaico, una letra "J".

El sonido del instrumento es fuertemente zumbón. Tiene una tesitura limitada, usualmente una octava más una nota.

 

EUGENIO RODRÍGUEZ Bocallave para dulzaina [Composición musical]

2 http://es.wikipedia.org/wiki/Dulzaina.

La dulzaina es un instrumento de lengüeta doble de la familia del oboe (es el equivalente de la bombarda bretona). No se sabe con exactitud su origen. Algunos lo sitúan en el Antiguo Egipto.

La palabra dulzaina se usaba antes para designar otros instrumentos y no es hasta 1850 que encontramos por escrito la asociación entre la palabra dulzaina y lo que conocemos hoy.

En Castilla y León suele tener llaves en los agujeros, siendo elemento muy arraigado al folclore segoviano, charro, soriano, etc., casi siempre acompañado por un tamboril o caja.

Está fabricada con madera (palosanto, granadillo, algarrobo, etc.), de forma cónica y unos 30,5 cm de longitud. El tubo cónico tiene tres zonas diferenciadas llamadas: cubilete, cuerpo y campana.

 

 

 

ANA CARRASCOSA  Sin título

Dibujas mi perfil.
La llave de tu boca.
Mi ojo - mi nariz.

Bocallave de lluvia,
engranaje perfecto
lubricado de besos,
giraré en tu interior
te sembraré de viento.

Lentamente mi amor
calará hasta tus huesos.


ALBA ALCÁNTARA No encuentro las llaves Técnica mixta 20 x 15 x 5 cm

 

ANTONIA MARTÍNEZ JORRÍN. Catálogo de bocallaves. Impresión digital

 

PEDRO GARCÍA Sin título Acuarela sobre papel 26 x 34 cm

 

MELISA ALONSO CENTENO. Fibromialgia o la enfermedad del siglo XXI

Un determinismo: el miedo al dolor y la lucha contra éste dan sentido a nuestra evolución como especie. Pero la depresión, cara sibilina del dolor, ha dotado a éste de una escaramuza con la que encarar la puja: la confusión.

Ante el avance desmesurado del mal planetario de la depresión, la Medicina estableció un protocolo de prevención y detección. Pero tal es la (lógica) inquietud que provoca que a veces se llama depresión a lo que no lo es; contemplamos el lado equivocado del espejo. La depresión es un recurso dialéctico por su intangibilidad. ¿Es que la depresión es sólo causa? El dolor -como la gripe- muta, se disfraza hábilmente a la velocidad con que crece la población o cambiamos de teléfono móvil.

Estos párrafos panfletarios me sirven para presentarle la enfermedad del siglo XXI: la fibromialgia no es un vago síntoma, es el Dolor que hedonistamente hemos ignorado por cacofónico.

Quizá ya haya escuchado usted la palabra en algún medio; difícil es que conozca la asociación de enfermos de fibromialgia de su provincia. Un apunte: no es de esas enfermedades que padece uno de cada millón de habitantes y cuyo remedio no investigan los laboratorios farmacéuticos por su nula rentabilidad económica.

Quédese con el nombre: fibromialgia. Se lo repetiré: fibromialgia. Va a escucharlo en el futuro inmediato. No soy médico pero he visto lo que hace con la gente. Más rápida que el sonido que produce, ya se ha instalado cuando percibimos el silbido: un contubernio de dolencias de variada responsabilidad en el cómputo final, que no es otro que el dolor insoportable y continuo. A saber, intestino y vejiga irritables, migrañas, mareos, descoordinación motora, cognitiva y de memoria, rigidez de articulaciones, dolor torácico, acorchamiento e hinchazón de extremidades, sequedad de ojos y boca. Etcétera. Etcétera.

¿La causa? Desconocida. Se apunta un origen psicosomático: una respuesta anómala a factores de estrés traducida en manifestaciones físicas harto dolorosas. Si es así, parece acertada la solución de quienes aconsejan la ayuda familiar y no suprimir sino regular la actividad diaria: no perder el ritmo sino ralentizarlo. Son comunes ciertos trastornos del sueño -tan necesario en la reparación de tejidos- que la asimilan a la fatiga crónica. Sin embargo, otros síntomas la alejan tanto de ésta como de la depresión. Fibromialgia no supone necesariamente depresión, pero puede explicarla.

Fibromialgia es agarrotamiento y calambres en músculos, ligamentos y tendones. De hecho, es la raíz de las dolencias antes mencionadas. Luego, la fatiga y el consecuente abatimiento. Y vuelve a confundirse con depresión. Al enfermo se le recetan medicamentos que calman su dolor pero que anulan al paciente y, a medio plazo, generan serios problemas de estómago. Parches.

Afecta menos a hombres que a mujeres; superar una menstruación con fibromialgia es un acto incontestable de heroísmo. Surge a cualquier edad y existen grados, pero es en todo caso crónica y degenerativa; puede empeorar, estabilizarse incluso, pero no remite.

La postura de la Medicina es confusa; la fibromialgia confunde. Se ha producido el encontronazo porque no es una enfermedad marginal. El enfermo ha de bregar, de entrada, con médicos que no confían en sus explicaciones (a pesar de estar reconocida por la OMS) e identifican dolores de espalda, migrañas y nudos en las manos -que a veces no permiten escribir ni agarrar- con efectos de depresión temporal, tan típica de esta sociedad devoradoramente competitiva. Recetan antidepresivos, aconsejan “salir al campo” y problema resuelto. A veces -horror- lo toman como hipocondría, sobre todo si el sujeto es joven (¿cómo va una chica de dieciséis años a tener achaques de anciano?). Créanme, conozco casos (dos sólo en mi entorno inmediato) de años acudiendo en vano al centro de salud antes de dar con un solo médico que escuche e intuya que hay algo más en esas interpretaciones dignas de estatuilla. No se “finge” fibromialgia; no cuando espalda y cuello están llenos de piedras mientras el dolor de cabeza te cierra los ojos. La fibromialgia se agrava cuando a uno no le creen.

Y aquí vengo: hay un millón y medio de diagnósticos de fibromialgia en España pero pueden ser más quienes la padecen sin saberlo. Otros médicos -cada vez más- perciben que el dolor no surge de la depresión y que, en todo caso, ésta surge ante la desazón del dolor y de la indiferencia. El enfermo no está incapacitado mentalmente para trabajar o relacionarse. Goza de autoestima, sólo que le duele; le duele mucho su cuerpo.

Además, está el circuito legal en el que hay que sumergirse para acceder a una simple baja laboral, derecho de todo trabajador.

En la Medicina confío; a ella me agarro en esta habitación oscura. Me ha sacado de muchas.

 

PILAR SAINZ DE BARANDA RODRÍGUEZ. Cerrado. Tejido a ganchillo. 5x16 cm 138



19-03-07
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