Vallisoletano hasta la medula, con mezcla sanabresa y pinceladas de todos aquellos lugares que ha visitado y donde se ha sentido acogido (Andalucía, Asturias, Cataluña, Madrid, País Vasco y Valencia), Antonio Ortega González nació en lo que él, y supuestamente Mister Gorsky, define como uno de los años matemáticamente perfectos.
Cursa estudios en distintos colegios de la ciudad y un par de institutos, donde lleva a cabo unos de los bachilleratos, inacabado, más largos de la historia por su carácter disperso y disoluto; pero gracias a su curiosidad gatuna y a su afición insaciable a la lectura, sus profesores de literatura encuentran el campo de cultivo idóneo para sembrar en él la semilla literaria, que años más tarde él se encargará de regar con mimo. Actualmente continúa con su formación de psicología de la calle y sobre la vida misma.
Escritor desde siempre de poesía, cuento y relato breve para el mismo, o para regalos esporádicos individuales; decide dar el paso y mostrar parte de su obra en el año 2006, en el café Berlín, exponiendo poesía e ilustrándola de manera genérica, la cual evolucionará, con el tiempo, hacia una ilustración individualista e íntima con el texto a través del objeto cotidiano. Como él dice: “La poesía está por doquier y a todos gusta, solamente hay que encontrar la adecuada a uno mismo para saberlo.”
A raíz de ahí surgen más exposiciones, locuciones de relatos breves en la radio, colaboraciones en fanzines y muestras colectivas.
En la actualidad expone su último montaje “Pensamientos Bilingües”, participa en la segunda convocatoria de la asociación Bocallave, prepara su próxima exposición de poesía ilustrada, coordina una muestra colectiva de ilustración poética para el año 2009, y tiene varios proyectos con grabadores, fotógrafos y músicos locales.