Montserrat Ibars proviene de una familia con larga tradición artística y que después de pasar varios años en el mundo empresarial decidió dar un giro radical y dedicarse a lo que más le gustaba, el arte.
Su formación precisa viene de la restauración de antigüedades y el diseño, 15 años dedicada a ello. Tuvo los mejores maestros que podía tener en aquella época, su padre y su abuelo eran destacados restauradores de antigüedades, especializados en dorado y policromado de "alta época", como se llamaba entonces. Tocaban todas las especialidades, escultura, pintura, murales, dibujo, talla, etc., y ella y sus hermanos desde pequeños andaban dibujando y pintando para acompañar a su padre mientras trabajaba.
Luego, tras trabajar con varias técnicas artísticas simultáneamente, restauración de antigüedades, estucados, pintura mural y pintura textil, se ha decantado por la pintura mural. Encuentra que con ésta técnica se puede expresar la personalidad de quien habita una casa, una oficina o cualquier otro recinto, un reto muy enriquecedor.